Reseña de «La hermandad» de John Grisham

Hacia mucho tiempo que no me encontraba con un libro de este estilo y era la primera vez que leía a este autor. Dudo que vuelva a hacerlo. Solo si hallo una buena y segura recomendación.

La historia de esta novela tiene su miga, ya que como algunos ya sabréis, me lo regalaron los chicos de Libreando. Un obsequio por probar su web de libros usados y que os recomiendo.

https://libreando.club/

Sin embargo, debo decir que a pesar de estudiar mis gustos con su cuestionario, no han dado en la tecla con esta obra. He empezado esta reseña diciéndoos que hacia tiempo que no me cruzaba con un libro así y lo que quería decir es que he tenido suerte hasta ahora y había esquivado libros planos.

Lo siento, pero La hermandad del autor americano John Grisham me parece un auténtico aburrimiento. Pero antes de entrar en faena, os voy a dejar una pequeña sipnosis de él.

El autor estadounidense

Nos encontramos en una cárcel de Estados Unidos, de baja seguridad y llamada Trumble. En ella hay un trío de jueces que han sido encarcelados por varios delitos que poco importan y se hacen llamar como el título de esta historia. Lo importante es que se dedican desde dentro a seguir delinquiendo con la ayuda de su abogado y a través de anuncios en las páginas de un periódico en concreto, se ponen en contacto con hombres de cierta edad y sobre todo con mucha liquidez, para entablar una amistad que poco a poco va derivando en un amorío por correspondencia y una vez cazados, los extorsionan para sacarle hasta el último centavo posible, amenazándoles con contarla a los suyos y al mundo su verdadera condición sexual.

El único matiz interesante en esta historia es que con uno de los incautos que dan, puede llegar a ser en las próximas elecciones, el presidente de Estados Unidos y he ahí cuando entra en acción la CIA, para intentar cazar a esos jueces que se ocultan bajo una identidad falsa.

El tema político es curioso, ya que se plantea abiertamente como la corrupción de las altas esferas y el 1% del 1% son los que realmente gobiernan un pais. A pesar de ello, no llega a atraparte de una forma asfixiante ni te crea necesidad. Los personajes no tienen nada atractivo, imposible empatizar con ellos y sinceramente, te da igual lo que les pase.

No niego el trabajo de fondo del autor y que su escritura es muy buena y cuidada, aún así, no es para mí. Desde luego, como se suele decir vulgarmente, a caballo regalado no le mires el diente y por supuesto, les doy las gracias de buevo a los chicos de Libreando por el regalo.

Contraportada de la novela

Mi puntuación es de 5 sobre 10.

Reseña de «Los renglones torcidos de Dios»

Hace ya más de un mes que me leí esta novela. Lo sé, llego un poco tarde a esta reflexión sobre su lectura, pero gracias a los dioses, la imperecedera virtud que se esconde tras unas hojas de papel y el eminente estreno de la versión cinematográfica de la misma, por fin me he decidido a zambullirme de lleno en la maestría de Torcuato Luca de Tena y dejarme llevar sobre todo por la imponente personalidad e inteligencia de un personaje que me ha marcado bastante. Alice Gould es algo más que el personaje principal de esta historia.

Antes de empezar con mi opinión, debo destacar inexorablemente el impactante prólogo que nos regala el psiquiatra Juan Antonio Vallejo-Nágera. En el nos cuenta como el autor madrileño le insistió hasta la saciedad para que bajo su voluntad, sus huesos fueran a parar a un centro psiquiátrico durante dieciocho días y así poder estudiar de cerca y vivir en primera persona, todo lo que acontece en el día a día de un lugar como ese y los pacientes que los habitan. Solo así fue posible que se creara una de las novelas que más ha dado que hablar a pesar de sus cuarenta y tres años de vida.

Nos trasladamos al Madrid de los 80, concretamente a un manicomio ficticio en el que ingresa nuestra protagonista <<voluntariamente>> para, según dice ella, investigar la muerte del hijo de un médico dentro de ese edificio. Sin embargo (e aquí lo más curioso), Alice tiene la capacidad de contradecirse así misma descaradamente y a la vez, crear una confusión constante tanto a los personajes que va conociendo, como incluso al lector. Ya que nos cuenta que fue su marido el que la ingreso en contra de su voluntad y los responsables de centro cuentan que la mujer intentó envenenar en más de una ocasión a su marido.

La veracidad o delirios de esta mujer, se verán enfrentados y entrelazados con la trama de la investigación como supuesta detective y contra el antagonista de esta historia que es Samuel Alvar, el director del centro mental. La desmesurada sapiencia y su acidez en ciertos comentarios, hacen que caigas rendido a los pies de Alice y ello le servirá para hacerse con una gran parte de aliados dentro del lugar. Sus diálogos son brutales.

La prosa de Torcuato roza la excelencia y por mucho que algunos digan que se demora en el avance de la trama con las típicas hojas de paja, para mí es un disfrute especial. La definición marcada y a veces estereotipada de ciertos personajes secundarios, hacen que la trama se refuerce y conozcas ciertas enfermedades de las que nunca has oído hablar y que te dejan impactado. Por suopuesto, no voy a poner ningún ejemplo. No seré yo el que os joda el libro.

Las descripciones son detalladas y a la vez poco pesadas de seguir, pues la ambientación que crea el autor es impecable. Algunos ya sabéis que me apasionuvgyjja que un escritor nos meta en las escenas con unas cuantas palabras que describan el lugar. Yo me he sentido en todo momento dentro del Hospital Psiquiátrico de Nuestra Señora de la Fuentecilla. Los enfermos mentales son tan variopintos como impactantes; todos y cada uno de ellos son importantes dentro de la trama y salpimentan en su justa medida el mundo que rodea a Alice durante la investigación. La documentación del autor sobre cada uno de los trastornos y enfermedades de los pacientes, además de la jerarquía de un centro de esas características, queda totalmente comprobada con el paso de las páginas.

¿Pegas? Pocas, pero si que es verdad que es una novela para no estirarla mucho, pues en alguna ocasión puedes perderte. No por la complejidad, si no más bien por la necesidad de memorizar a tanto personaje diferente. El final es la otra pega que pondría a esta historia que tanta gente a catalogado, a mi juicio erróneamente, como una versión <<antigua>> de Shutter Island de Martin Scorsese… y eso que se escribió treinta y un años antes. Aunque debo de reconocer que el giro final de la película no me lo esperaba tanto como el de esta novela.

En términos generales la he disfrutado mucho y estoy ansioso porque llegue el próximo 6 de octubre para ir a verla al cine y comprobar si Oriol Paulo a respetado el libro y sobre todo, las actuaciones de la bellísima Bárbara Lennie como Alice Gould y el grandioso actor Eduard Fernández como el asqueroso Samuel Alvar… se nota mi amor por este personaje. No quiero olvidarme de recordaros que también existe una versión mexicana de esta film de los años 80 y que poca gente creo que haya visto.

Cartel de la película

Os la recomiendo. No es que sea para mí una de las mejores novelas que haya leído en mi vida, pero sí que os puedo asegurar que es uno de los mejores referentes para empaparse de todo lo que rodea al mundo de las enfermedades mentales y empatizar con estas personas que las padecen.

Mi puntuación es de 8 sobre 10.

Reseña de «Para no olvidar» de Natalia De Benito Lodespino

Es una de las pocas veces en mi vida como humilde reseñador de historias, en la que no sé como empezar. No es por nada malo, os lo aseguro. Simplemente, el nudo que ahora mismo tengo en el corazón me pide gritar millones de sentimientos y por desgracia, el que más prevalece es el de la impotencia.

Antes de nada y como es debido, quiero dar de nuevo las gracias a Natalia por no solo haberme regalado este libro, sino por haberlo escrito. Dar voz a un gremio tan denostado por la sociedad en general y por el que pocas personas sabemos de sus dificultades, vicisitudes y maltrato, es digno de admirar. No solo por su valor, sino por su entereza. Mi pareja es enfermera y en más de una ocasión he tenido que recoger entre mis brazos su cuerpo y sus lágrimas por la gente que se le va.

La autora posa con su libro.

No quiero ni imaginarme por lo que tuvo que pasar Natalia, aunque en cierto modo ya me puedo hacer una idea tras leer «Para no olvidar». Una novela que nos cuenta las vivencias de un personaje ficticio llamado Pilar y que en ningún momento me ha sido posible borrar el rostro de la autora como la protagonista de esta dura travesía. Espero que me perdone.

En cierto modo, esto te sirve para empatizar muchísimo más con la sanidad de este país, pero sobre todo con los que hemos llamado durante la pandemia héroes y que vitoreábamos desde nuestros balcones y parece ser que ya hemos olvidado. Una lucha que aun continúa, tras máscarillas y Epis por muchas vacunas que nos hayan salvado.

Si, hablamos de una enfermera que a modo de diario o declaración de principios, se desahoga entre más de doscientas páginas para invitarnos a cruzar esa barrera de la irrealidad en la que muchos han vivido y no han querido ver. Testimonios como estos hacen que me hierva la sangre sobremanera al recordar al los mal llamados negacionistas, pues para mí son simplemente pobres ignorantes (voy a ser benevolente en los insultos).

Vivir la angustia de Pilar, sus miedos, la culpa constante, el dolor incrustado en sus venas y la responsabilidad que tanto malnacido se ha pasado por sus partes nobles gracias a su egoísmo, ha sido brutal. En serio, si no sientes ni vibras con esta historia, será que no eres humano. No le eches la culpa al bicho, lo tuyo es de serie.

Toda esa incertidumbre de la llegada, la preparación sin medios y la constante improvisación en muchos casos, hizo de este país y del resto del mundo un escaparate de incompetencia por parte de las autoridades y políticos de turno. Esto no lo dice Natalia, lo digo yo. Ella ha evitado con mucha elegancia en cada una de sus páginas, el entrar en partidismos y posicionarse a un lado o a otro de los asientos rojos y azules que pueblan de cabestros el congreso de los diputados de nuestra piel de toro. La escritora madrileña ha preferido centrarse en lo importante, los pacientes y afectados por todo esto. Su ADN como sanitario lo ha dejado claro. Miles de almas caídas, compañeros de profesión sobre todo y las secuelas que esto ha dejado y sigue dejando en ellos.

Sinceramente, esta pandemia solo nos ha servido para darnos cuenta de que somos unos seres despreciables y que los pocos que merecen la pena son los que realmente la gente olvida con suma rapidez. Perdonad que me salga a veces de la reseña, pero es que este libro ha removido en mi interior viejas heridas e impotencias no resueltas. Pudisteis verlo también en la entrevista que le hice a Natalia en mi canal de Youtube hace cosa de un mes. Os dejo por aquí el enlace:

Las diferentes fases por las que pasa el personaje de Pilar son sumamente importantes y en mayor o menor medida, cada uno a nuestra manera las hemos vivido, pero ni por asomo con la crudeza que tan magníficamente nos ha dejado Natalia en este libro. La negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación han sido tratados con tanta sensibilidad y respeto por parte de la autora que uno se siente hasta mal por siquiera tratar de ponerse en la piel de todos esos sanitarios cuya vocación es cuidarnos.

A mi no me quedan vidas para agradecer a cada uno de ellos todo lo que han y siguen haciendo. En este caso en particular, de nuevo, quiero dar las gracias a Natalia por este libro que no solo es absolutamente necesario, sino también obligatorio como lectura para todos y en especial para las futuras generaciones. Sé que el ser humano está condenado a repetir los mismos errores una y otra vez; precisamente, libros como el de Natalia, son imprescindibles de escribir. Su mensaje debe grabarse en la conciencia y el corazón de todos, principalmente para recordar que la sanidad es de todos y que los sanitarios son la última línea de fuego que siempre darán su vida por la nuestra. Mis héroes, suena a tópico, pero es la puta verdad.

Quizás sea una reseña atípica por todo lo que conlleva, pero no voy a dejar pasar la oportunidad de nombrar la calidad literaria de Natalia, su dedicación y documentación contrastada con artículos y programas de radio escuchados por su parte y que tan acertadamente nos ha dejado al final de libro con una exquisita bibliografía; y por supuesto su amor por el cantautor Ismael Serrano y la tristemente desaparecida escritora Almudena Grandes, cuyas canciones y rastro literario ha sabido reflejar con maestría.

No sé que más decir. Bueno sí, leed este libro sí o sí. De no ser así, os perseguiré en vuestros sueños.

Muchísimas felicidades Natalia y de nuevo, gracias por todo.

Mi puntuación de de 8 sobre 10.

Reseña de «El caso Alaska Sanders» de Jöel Dicker

Los que no sois nuevos en esta página y me seguís en mis redes, conocéis ya de sobra mi devoción por este hombre. Desde que leí su segunda novela, La verdad sobre el caso de Harry Quebert, descubrí al que para mí hoy día es el rey del thiller mundial. Así, sin medias tintas.

A pesar de las críticas recibidas en sus siguientes entregas, de las cuales tengo diferentes opiniones, Jöel Dicker sigue siendo una mina de oro para cualquier editorial, bien lo sabía su querido amigo y editor Bernard de Fallois. La única persona responsable de que este joven suizo este donde ahora esta. En cierto modo, para mí, Fallois es el Quebert de Dicker. Apostó por él cuando nadie creyó en su potencial, por ello fue inevitable que el escritor le dedicará una parte de la que es hoy día su anterior novela, El enigma de la habitación 622, la historia que definitivamente me hizo amar con todas mis fuerzas el trabajo de este hombre.

Por mis palabras, ya intuís que mi reseña no será objetiva, pero os equivocáis. No todos sus libros me apasionan, precisa y curiosamente, la que sería la segunda parte de esta «camuflada» trilogía, El libro de los Baltimore es para mí la más floja de la bibliografía del escritor. Sin embargo, el resto de sus obras me parecen una delicia y hoy os vengo a hablar de la que parece ser la novela que cierra el círculo alrededor del escritor Marcus Goldman y digo parece, pues el final de El caso de Alaska Sanders, nos da a entender otra cosa.

La nueva novela del autor suizo

Saga o no, da igual en el charco donde se meta, yo iré tras él porque después de lo que me pasó con Steig Larsson, no he encontrado a otro escritor que me obligue a dejar otros quehaceres para no parar de leer. Esto es lo que ha vuelto a conseguir Dicker con esta nueva entrega. Dejo de divagar y vamos al lío.

En esta ocasión, volvemos a reencontrarnos con el sagaz Marcus Goldman y con un nuevo caso que lo llevará sin remedio a escribir una nueva novela. Escrita en primera persona cuando toma las riendas de la historia el escritor ficticio o los personajes que hacen sus declaraciones, y en tercera cuando la trama necesariamente lo requiere, nos situamos justo después del éxito de su última publicación, El caso de Harry Quebert. A pesar de ser abrumado por todos, dentro de Goldman impera una única obsesión: ¿Dónde esta Harry? Después de todo lo ocurrido, su antiguo profesor se esfuma y no sabe nada de él durante muchísimo tiempo. Por otra parte, su amistad con la familia del sargento Gahalowood crece y en una de sus moderadas visitas a la familia, sale a colación un antiguo caso cerrado del que el policía aun no ha podido cerrar las heridas. En paralelo, sus vidas están vacías por causas que voy a obviar. En 1999 asesinan a una chica en un pueblo de la localidad de New Hampshire, Mount Pleasant y rápidamente se dio con los culpables. La cuestión es que once años después una nueva investigación se abre paso para Perry y Marcus y con la ayuda de una joven policía de la ciudad, llamada Lauren Donovan, cada paso que dan para descubrir quien era en realidad Alaska Sanders todo se complica más y más, descubriéndose que el o los verdaderos asesinos de la joven, pueden estar en libertad.

Esto es un resumen muy, muy básico. Según te adentras en esta nueva historia, hay que estar muy enchufado a cualquiera de los detalles que nos va dejando Dicker para intentar dar con la verdad, cosa que yo de nuevo, no adivine. Este hombre siempre se queda conmigo.

Si hay algo que debo destacar de la escritura de este joven suizo, es la capacidad que tiene de meterte en el gaznate una serie extensa de personajes y que se te queden los nombres y características de todos en un santiamen. No recarga las descripciones, pero te resalta de una manera preciosa los lugares donde se sitúa la trama y te traslada allí con una facilidad pasmosa. Yo ya me sentía un vecino más de Mount Pleasant, vamos.

No voy a destacar a los dos protagonistas de esta historia, porque ya son de sobra conocidos por todos, así que os voy a hablar un poco de los nuevos. No puedo destacar en realidad uno de tantos como el que más me ha marcado, pero si tengo que elegir a dos, esas serían Lauren y la propia Alaska. A las dos me las he pasado durante toda la lectura imaginándomelas que actriz podrían ser, pues la belleza de ambas es bastante destacable por parte del Dicker, sobre todo Alaska. He odiado a otros por igual, como los amigos capullos, Walter y Eric (acusados del asesinato); la envidiosa de Eleanor y por supuesto sin olvidar al gilipollas editor de Marcus, Barnaski, que cada vez que salía esporádicamente se me revolvían las tripas. Aquí no hay un malo malísimo, sino un conjunto de personas que son juzgadas por sus malas decisiones y en cierto modo, por su afán de triunfar por igual en la vida y en el amor.

Jöel Dicker sigue manejando los tiempos a su antojo y como siempre, su obsesión por enmarcar todos los hechos acaecidos en la novela con fechas, hace que no se te escape nada y te sitúe siempre en el lugar correcto de la acción. Los capítulos, a pesar de tener a veces demasiada información sobre el caso, se hacen amenos, dejando al final ese rastro en la mente del lector para gritar: ¡¡Joder, tío que tengo que hacer cosas y me vas a dejar con la miel en los labios!! En eso el escritor alpino es un hacha.

Doce días me ha durado esta travesía, en jornadas de lectura en las que he tratado de alargar su disfrute, pero me ha sido imposible, pues el goce ha sido máximo. No quiero extenderme mucho más en esta reseña porque no quiero revelar nada que os pueda estropear la posibilidad de navegar de nuevo en el barco de suposiciones en el que nos embarca el autor. Ya os digo, yo no he dado ni una y se lo agradezco enormemente. ¿Volverá Marcus Goldman? Tiene toda la pinta y de no ser así, yo seguiré los rastros de la pluma de Dicker hasta el infinito y más allá. Una pena no poder haber ido a la presentación que hizo aquí en Madrid y de la que tenía mi entrada, la salud no me dejó. Espero verle de nuevo donde sea, como en aquella Feria del libro de Madrid de hace unos años.

Joel Dicker

Mi mas sincera enhorabuena de nuevo. Soy un Dickeradicto de la vida.

Mi puntuación es de 8 sobre 10.

Reseña de Árzen, La orden de los cinco de P.J Llorente

Después de un largo viaje, casi de la misma extensión que protagoniza Ándur y sus amigos en esta tercera entrega que nos propone el autor madrileño, P.J Llorente; os traigo una nueva reseña a mi web. Afronto esta nueva entrega con una premisa muy clara sobre esta saga, que aun le queda un largo recorrido, sin duda La orden de los cinco es la mejor de la trilogía que el autor nos ha regalado hasta ahora.

Las bases que refuerzan esta afirmación no son baladís. Sí, puedo enumerar varias razones, entre ellas la enorme épica de la que está bañada y como Pablo ha conseguido que vibrara en cada una de las batallas de esta historia fantástica. El desarrollo exhaustivo de cada uno de los personajes protagonistas y sus secuaces; sus motivaciones y el hilo conductor de una trama que los avoca a todos a un final trepidante.

Es absolutamente imposible por mi parte recordar a cada uno de los integrantes de esta gigantesca epopeya en la que hay decenas y decenas de especies que se han ido incorporando poco a poco a las que ya conocíamos en las dos entregas anteriores, pero aun así, es inevitable el enamorarte de alguno de ellos por enorme carisma.

Después de los últimos acontecimientos ocurridos en El cristal de la verdad, Ándur y sus amigos deciden abandonar la academia Holder para ayudar al destino de Árzen y se trasladan a la región de Perpum para ayudar a la reina Sándor, antigua amiga del joven aprendiz. Una epidemia está acabando con su pueblo y para colmo, el Parno de Greipox se acerca a sus tierras para conquistarlas a través de un ejército de Coxen. El joven que comanda dicho ejército, es el antiguo amigo de Ándur, Kumx cuya madre fue asesinada por el padre de este, pero juega a un doble juego durante la partida y hace creer a la joven reina que está de su parte.

Mapa de la región de Perpum

¿Creéis que es suficiente con este ingrediente para esta historia? Os equivocáis, pues Llorente crea una trama paralela que es la que en realidad da título a esta novela. La orden de los cinco esta formada por unos Holders muy poderosos y cuya misión es la de encontrar las esferas oscuras. Sí, ya sabéis, esos objetos mágicos con la que estos caballeros canalizan sus poderes para combatir el mal, pero en este caso, van tras las esferas que ansía el Señor Oscuro. Groan es su líder, un hombre cuyo sentido del deber es inquebrantable y le acompañan su fieles compañeros; Fhêr el enano, Jess el licántropo, Xaubier el Pneumant y Peivjah el Draco. En un principio los nombres os pueden liar, pero la capacidad del autor para grabároslo en el corazón poco a poco se hará notar conforme avance la trama. No puedo dejar pasar la oportunidad de nombrar al personaje que más me ha marcado de esta nueva entrega y que se lo dije incluso por privado al escritor, hablo por supuesto del Gran Maestro Gul, el Holder que me recodaba muchísimo al maestro Yoda; no especialmente por su aspecto, si por su forma de hablar, pero con una toque muy original por parte de Llorente que le dotó, a parte de su gran sabiduría e inteligencia, de un carisma inigualable.

Como veis, no quiero profundizar mucho en la trama en sí y destriparos una aventura de la que tenéis todo el derecho de disfrutar como enanos. Eso sí, preparaos para muchas sorpresas y muertes que te congelarán el alma. El autor ya lo advirtió en la entrevista que nos concedió en mi canal de Youtube y no nos mintió.

Las expectativas por mi parte han sido cubiertas con total satisfacción y Pablo nos vuelve a demostrar que a pesar de desenvolverse bien en otros registros, la fantasía es parte de su ADN y nos crea un mundo tan especial, original y lleno de magia, cuyas criaturas nos hacen vibrar.

No creáis que voy a dejar de nombrar a Élora, Jonu y el veterano Telquíades. Los inseparables amigos y compañeros de Ándur que deben dividir sus caminos en cierta parte de la historia para llevar a cabo unas misiones muy importantes. Su desarrollo crece como la espuma, al igual que sus poderes y el manejo casi autodidacta de las esferas de poder. Por supuesto, debo hacer mención a tres criaturas de las que he seguido enamorado sin remisión alguna en esta nueva obra, como son el Feling, Flecha y los Ikayos, Noa y Migu.

Como veis, no he destacado mucho a los malos de esta historia, prefiero que los descubráis por vuestra cuenta y sintáis el mismo amor fraternal que sentí yo por las pu… Coxen y los malditos duendes.

Como último apunte a destacar, el autor madrileño nos deja al final de este libro una serie de archivos donde nos enseña entre otras cosas, el mapa político de Árzen, su división geográfica con sus zonas independientes, alfabeto del idioma antiguo de esta tierra e investigaciones de los personajes sobre criaturas, por ejemplo, como las Coxen. Un catálogo completo para comprender mejor un mundo sin igual.

En definitiva, P.J Llorente sigue afilando su pluma con una puesta en escena exquisita y una descripción de las regiones que aparecen en cada uno de de los viajes de nuestros héroes muy definidas y coloristas. Te hacen participe de ese mundo y te llevan por una tierra hermosa y llena de posibilidades que el autor seguirá exprimiendo hasta regalarnos las dos siguientes trilogías. El camino será cada vez más duro, pero igualmente disfrutable. De eso estoy seguro.

Solo me queda darle la enhorabuena por el cerebro y la capacidad que tiene el autor para crear un mundo tan especial y que siga cosechando todos los éxitos posibles. Eso sí, Pablo, no nos deje tanto tiempo sin las nuevas aventuras que nos proporciona Árzen.

Mi puntuación es de 8 sobre 10.

Reseña de Momo de Michael Ende

Una historia juvenil, de aquellas que no suelo leer, pero de esas clásicas que debes de hacer al menos una vez en la vida, sí o sí, como El principito. Una lección de vida para toda aquella mente adulta que lo lee con la madurez que creemos poseer y un cuento lleno de fantasía y aventuras para los niños.

Michael Ende junto a su obra

Este libro lo encontré de casualidad en la estantería que mi mujer tenía en su antigua habitación en casa de mi suegra. Había oído hablar tanto de él, que la oportunidad era perfecta para hacerme con él.

Momo, subtitulada como Los hombres de gris, es la historia de una niña huérfana cuya popularidad es bastante grande entre los que la rodean o conoce y que posee uno de los poderes más bonitos que un niño tiene, hacer disfrutar a sus amigos de cada uno de los segundos que la vida les otorga y la capacidad de utilizar su imaginación para viajar a través de miles de mundos.

Y aquí es donde entra en juego el mal. Reflejado en esos hombres de gris, unos seres que cobran vida por y para consumir bajo su control, el tiempo de cada uno de los seres humanos de este planeta. Una clara alegoría a la sociedad que nos manipula hoy día y trata de controlar nuestra vida en todos los aspectos necesarios para ser libres.

Sí, la novela se publicó en 1973, eso te enseña que el auténtico terror es imperturbable a lo largo de los años, como también reflejó en su época George Orwell en su obra maestra 1984. Da que pensar ¿no?

Bajo la piel de una inocente niña, Ende nos muestra la pérdida de todas aquellas personas que te importan por el simple hecho de aprovechar cada segundo que cae sobre nuestros hombros sin llegar a disfrutar de las pequeñas cosas que el mundo y los tuyos pueden darte.

La liturgia fantástica con la que el autor nos camufla este mensaje, es sencillamente espectacular. Con la ayuda en un principio de sus amigos Gigi y Beppo (hasta que son seducidos por los hombres de gris) y después con la otorgada por la singular tortuga Casiopea y el Maestro Hora, Momo salvará al mundo de la extinción del tiempo y nos enseñará los verdaderos valores que nadie debe perder. La amistad y el verdadero valor del tiempo.

Momo junto a la tortuga Casiopea

Debo decir que en ciertas ocasiones el ritmo se me ha hecho un poco lento y me he perdido en alguna que otra ocasión. Sin embargo, es esencial leer este libro con los ojos de ese pequeñajo que todos tenemos dentro, sin dejar de lado el pensamiento crítico de un adulto. La necesidad de no perder la ilusión en lo que hacemos y darle valor a todos y cada uno de los segundos que nos regala la vida, son esenciales para disfrutar de este viaje. Crear, pensar, cuestionar, ser agradecido y disfrutar del placer de la contemplación son tesoros que no valoramos lo suficiente en el día a día.

Lectura rápida, que se ha estirado algo más por mi compaginación comiquera. 255 páginas con alguna que otra ilustración significativa y que investigaré cualquiera de las adaptaciones cinematográficas que existan, que seguramente sean animadas.

Momo contra Los hombres grises

No puedo destacar mucho más de esta novela. Recomendable, no sé si llegaría a catalogarla como imprescindible.

Mi puntuación es de 7’5 sobre 10.

Reseña de «Los restos del día» de Kazuo Ishiguro

Creo que es la primera vez que me enfrento a una reseña en la que no tengo ni idea de que decir. En primer lugar y para poneros en situación, esta novela del Premio Nobel del 2017 Kazuo Ishiguro, llegó a mis manos tras la recomendación de una querida amiga. Hasta ahora, sus gustos no se habían diferenciado mucho de los míos y siempre había acertado en sus observaciones sobre ciertas lecturas clásicas. Supongo que en esta ocasión, me dejé llevar por un pequeño exceso de confianza y también, que ella aún no la había terminado. En resumidas cuentas, Los restos del día es una novela bastante obsoleta para mi gusto, con una línea argumental demasiado plana.

Como algunos ya sabréis, esta libro tuvo una adaptación cinematográfica allá por 1993 de la mano del director James Avory e interpretado en sus papeles principales por Sir Anthony Hopkins en el papel del estirado mayordomo Mr. Stevens y Emma Thompson en el papel de la ama de llaves de la mansión Darlington Hall, Señorita Kenton.

Cartel de la película

Nos situamos en la Inglaterra de la postguerra, allá por 1956 ya. Stevens lleva toda su vida como fiel mayordomo de lord Darlington, hasta que este muere y sus tierras son compradas por un rico americano muy particular, llamado mister Farraday. La historia es contada por nuestro protagonista a través de un viaje, ya que su nuevo dueño, le deja su Ford para que emprenda un viaje (su primer viaje) y se tome unas pequeñas vacaciones, antes de retomar sus labores y conseguir un nuevo servicio para Farraday.

En ese viaje, Stevens nos recuerda partes importantes de su vida y la de su, hasta ahora, adorado Darlington, un lord bastante particular que en plena Segunda Guerra Mundial fue bastante partidario del bando nazi. Algo que poco a poco Stevens irá escarbando en su memoria y que se mezclará con sus recuerdos sobre la persona por la que hace ese viaje y que en su foro interno, desea volver a ver, su querida amiga y compañera, la señora Benn, pues Kenton se casó y se fue de la mansión hacia unos años.

¿Qué podemos decir de esta novela? Esta ecrita con una exquisitez digna de la época y muy bien ambientada. La pluma del escritor japonés es una delicia en todos los sentidos, pero su narrativa choca mucho con el ritmo de una historia, que como os he dicho antes, pasa totalmente desapercibida para mí.

Stevens es el estirado y clásico inglés, con una educación estricta herederada de su padre, antiguo mayordomo también de la familia Darlington. Su sentido de la servidumbre a veces roza el extremo y te entran ganas de darle una hostia para que despierte y se de cuenta de lo que tiene a su alrededor, cosa que se insinúa en varias ocasiones a través del personaje de Kenton y su más que claro interés romántico por él.

En su viaje, conoce a personajes muy interesantes, como el médico del pueblo en el que pernocta por un problema en su vehículo y dónde la historia, toma un cariz diferente con respecto a lo evocado en el pasado. Además de su incertidumbre por la carta recibida por Miss Kenton en el que le da a entender que no está pasando una buena época en su matrimonio.

Yo, sinceramente, y sin desvelaros el final de la novela esperaba un final más lógico, que diera valor a una lectura demasiado lisa, aunque es cierto, que la personalidad del protagonista no daba para mucho más. En resumidas cuentas, mi animadversión por Stevens a estado patente durante toda la historia y creo que conociendo la maestría de uno de los actores más importantes del cine, como es Hopkins, este cariño crecerá sin duda aún más.

Muchos os preguntaréis, ¿por qué este hombre no nos cuenta nada más? Porque no hay mucho más que decir. De verdad, he sentido que he perdido medio mes con este libro. Lo único que me llevo de esta lectura es, como os he dicho antes, la virtuosa semántica del autor y su conocimiento.

Os recomiendo la lectura como aprendizaje a la hora de escribir, como lector, mejor veis la película y os ahorráis el tiempo.

Kazuo Ishiguro

Mi puntuación es de 6 sobre 10, por respeto simplemente a su premio Nobel.

Reseña de La leyenda del ladrón de Juan Gómez Jurado

Mi relación con el que para mí, a día de hoy, es el mejor autor español que escribe novelas negras o thrillers, como más os guste, es muy particular. Lo conocí hará tres ferias del libro de Madrid, si no me equivoco. Dando una vuelta por las casetas, vi una cola inmensa tras un escritor que estaba firmando por entonces la que era la primera entrega de una trilogía (o eso creí durante un tiempo), Reina roja. Uno de los libros más vendidos de un escritor autóctono en las últimas décadas.

Normalmente, no me dejo llevar por el amasijo de seguidores que tenga un autor, mucho menos sin conocerle de nada, pero había algo en ese tipo que me llamaba poderosamente la atención. Me acerqué a la caseta, compré el libro y durante la hora de espera para conseguir su firma como buen mitómano que soy, me bebí varios capítulos y me enamoré perdidamente de Antonia y Jon.

Sé que muchas veces he ido en contra de la marea actual de lectores modernos y esos capítulos cortos que crean adicción. Juan me ha demostrado que para ello también se ha de tener clase, estilo y mucha carretera. En fin, que uno tras otros, fueron cayendo sus libros y aumentando mi éxtasis como lector por sus historias. Hasta el punto de comprar El paciente en pasta dura, después de haberlo leído ya en digital, simplemente por conseguir su firma y tener esa colección así. Esa que magistralmente empezó con ese libro, siguió con Cicatriz y cerró con los la trilogía que antes os decía y que veis en la foto que os adjunto.

Mi colección del escritor madrileño.

Sí, es  cierto, el libro del que os voy a hablar hoy, es la última edición de bolsillo que está pululando por las librerías de toda España y que va por su séptima edición. Fue un regalo, ya que algunos conocéis mi propósito de este año de no comprar un libro hasta que me lea todos los que tengo en casa, aunque me esté quitando el mono de vez en cuando con un cómic.

Vamos a lío. La leyenda del ladrón, es la novela que más se aleja del estilo de este autor. Afirmo esto sin haber leído aún Espía de Dios, El emblema del traidor, Contrato con Dios y la saga juvenil escrita junto a su mujer, Bárbara Montes, Amanda Black.

Con el autor y su mujer en la firma de libros de la Feria del libro de Madrid de 2021

La andanzas de un tal Sancho de Écija, en la Sevilla de 1587 en pleno conflicto entre Felipe II y las islas británicas de Isabel I, la reina virgen, era algo que me sacaba por completo del registro que había disfrutado hasta entonces del autor madrileño. Un joven audaz que queda huérfano y milagrosamente se salva de la peste por un misterioso comisario de abastos del rey (que más adelante nos explotará la cabeza su identidad), trata de sobrevivir, primero en el orfanato eclesiástico al que es entregado y luego, sobreviviendo por las calles de la capital andaluza como ladrón. En esta etapa, conoce al hombre, que para mí cambia su vida para siempre, el enano Bartolo. Maestro del robo que le enseñará las malas artes y la audacia para salir adelante.

Una fatídica tarde, por juegos del azar, su vida cambia por un hecho fortuito y ahí es donde empieza la verdadera aventura épica de un joven que pasa por mil calamidades y drásticos destinos. Muertes, conspiraciones comerciales, venganza y personajes que van forjando su vida entre sufrimiento y amor.

Paralelamente, una joven, que nació esclava en la casa del hombre más poderoso de Sevilla, Francisco de Vargas, busca una vida mejor. Clara es una joven bellísima, lista y llena de inquietudes. Su vida también se verá afectada por la enfermedad de su amo y gracias a ello, conocerá a su futuro mentor, el médico más famoso de la capital hispalense, Monardes. Cuando ella y Sancho se cruzan la trama comienza a forjarse y asentarse con rumbo fijo de crucero.

Nacen nuevas amistades por el camino y calvario de Sancho que prefiero no desvelar, aunque evidentemente me quedo con la relación con su querido Josué, un esclavo negro con un corazón más grande que su portentosa envergadura.

Podría enumerar a una infinidad de personajes claves en esta impresionante historia, cada uno de ellos con una marcada personalidad y definidos a la perfección. Groot, el gigante y despiadado espadachín guardaespaldas de Vargas, Zacarías el ciego, Monipodio el Rey ladrón y sus secuaces, la prostituta que ayuda a Clara, su odiosa madre Catalina, Fray Lorenzo, los gemelos Mateos y Marcos y por supuesto, dos personajes reales situados de una manera grandiosa por parte del autor y tan emblemáticos como Cervantes y Shakespeare. No diré de que manera, pero estas dos piezas son claves para formar una historia compacta y urdida con tanta delicadeza como brillantez.

La documentación durante cuatro años de esta historia, se nota en cada página, en cada párrafo y emplazamiento por el que nos lleva el escritor. Te sumerges visualmente de lleno en pleno siglo XVI y en cada situación planteada. Lenguaje marinero estudiado a fondo, al igual que otra de las partes que más he disfrutado de la historia, que es el arte de la espada, cuyos enfrentamientos estaban llenos de ritmo y viveza con las técnicas de combate también descritas. Al final de la novela, el autor hace hincapié en ciertas licencias literarias e históricas no refutadas, pero que son imprescindibles para dotar a la trama de la magia necesaria para hacerla entrañable y divertida.

He tardado casi un mes en leerla, no por pesadez, sino por miedo a acabarla y la lectura paralela de cómics. La he saboreado con tanto gusto, que no quería terminarla. La tengo tan grabada en mi memoria ahora mismo. Recuerdo la últimas 30 páginas y los nervios vuelven a aflorar en mi interior al pensar que no le iba a dar tiempo a Juan de cerrar la historia como se merecía… que equivocado estaba y que afortunado error por mi parte. Sellada a la perfección, sin un pero para mí.

Espero no haber desvelado mucho de esta aventura épica y que os haya servido para no dudar un segundo en ir a por ella y disfrutarla en cada página.

Allá donde vayas, aquí tienes a un seguidor fiel que reza por aprender algo más de tu sapiencia y estilo. Juan Gómez Jurado, mil gracias por otra increíble novela. Estoy deseando leer tu siguiente novela, mientras seguiré aprendiendo de ti en el podcast Aquí hay dragones y Todopoderosos.

Mi puntuación es de 9 sobre 10.

Un día de furia lo tiene cualquiera

Afronto esta idea con una mezcla clara y concisa, aunque suene incoherente, de miedo y valor. Voy a abrir mi corazón de par en par, a pesar de que hace unas noches me planté delante de la cámara del móvil y me puse a vomitar todo y cada uno de los pensamientos desordenados que mi cabeza fue produciendo entre la rabia y el amor, sin guion alguno. La imprudencia es amiga del demonio y poca consejera de la razón. El amor por la literatura y la rabia por la insolencia, son dos hojas de doble filo y en demasiadas ocasiones, mi ímpetu se deja gobernar por ellas. Ese querer que nace en una habitación cualquiera, de un crítico anónimo o un impotente cobarde, que sí, tiene todo el derecho como el que os escribe ahora mismo estas líneas de decir lo que piensa, es demasiado penoso y lo que está claro es que la educación no está reñida con estrechas miras.

Evidentemente, tal y como transcribo todo esto ahora mismo, los puristas de turno me asediaran con su bolígrafo rojo y los incondicionales de otros, escupirán sobre esta tinta virtual sus frustraciones o simplemente ese amor al que todos alguna vez nos hemos enfrentado y hasta que no nos hemos dado cuatro veces contra ese muro invisible para nuestro corazón, nuestra cabeza ha dicho basta, mientras escupía cuajarones de sensatez.

«¿Qué cojones esta diciendo este tío? Deja de divagar como llevas haciendo varios días en las redes y ve al grano. Que has creado una expectación que no te mereces por simple hedonismo egocéntrico. Las frases de autoayuda están muy bien para el que tiene menos personalidad que un playmobil».

Coño, tienes razón, amigo o hater lector. Voy al grano y lo haré con unas palabras que no son mías y que escuché hace poco en un podcast que entrevistaba al grandioso y mal odiado a veces, Arturo Pérez Reverte: «El mundo no se rige por blancos y negros, esos dos colores no existen, el gris predomina el mundo». La cita no es exacta, aun así, creo que el concepto se entiende.

Vivimos en un mundo en el que todos nos creemos que la libertad de expresión consiste en condicionar la opinión de los demás con moralismos baratos, filosofías de medio pelo copiadas de páginas huecas o redes aleccionadoras y dejamos de lado el pensamiento propio y crítico…allá voy. A todos nos encantaría tener un cuerpo diez, una salud férrea y una alimentación adecuada. Mierda, que putada, yo soy feliz todavía tal y como soy, aunque a veces me joda que no me entren los pantalones. Hoy día tengo jeans de gordo y flaco…solucionado, otro libro que me ahorro.

Lo siento, de verdad, no trato de excusarme detrás de tanta palabrería, pero no sé cómo decir con tacto que el mercado editorial se ha abierto tanto de piernas en los últimos años, que hay cosas por ahí que no deberían de haber salido de un cajón. Creo que no todo el mundo tiene derecho a publicar y que aquellas personas que lo hacen, deben sopesar con anterioridad los pros y contras con respecto a la falta de respeto que pueden cumplir contra ese amor que tanto publicitan por las redes hacia la literatura.

No os adelantéis a mis palabras…os habla un don nadie. Un maestro de nada y aprendiz de todo. Alguien al que le han comido la oreja con bonitas palabras y aun así, vendiendo una mierda, no se cree ni pedo antes de llegar a la consistencia que puede darte una plasta de caballo. Seguramente muchos, y lo digo por experiencia propia, me volverán a psicoanalizar después de esta pataleta, argumentando sin conocimiento alguno de mi persona, que mi falta de seguridad y complejos varios, me hace atacar a los demás. Nada más alejado de esta galaxia. Habla el amor.

Equivocados estáis, queridos y queridas. No niego mi parte de culpa a la hora de darle mil vueltas a una idea y no estar segura de ella hasta que la lanzo, pero jamás me quedo con ella dentro. A las pruebas me remito con este artículo. 

Evidentemente, esto solo es una opinión, nada más. No es ni siquiera mi verdad, la certeza de un hombre o mujer es tan solo el principio de una idea que puede convertirse en fascismo barato. El debate sano, es el arma con la que los justos derrocan corrupciones impuestas por mentes mediocres y yo no estoy aquí para enseñar a nadie. 

Por desgracia, hay mucha gente que no lee y mucha más que se sorprende día a día de la cantidad de gente que escribe. Las últimas novedades literarias han tratado y conseguido, convertir este mundo en un mero negocio, donde la carta es tan amplia y variopinta como un desfile de monos de colores.

Géneros olvidados y suplantados por subgéneros adecuados al mundo del aquí y el ahora que nos imponen desde las altas esferas ese uno por ciento del uno por ciento. Consumir a toda costa. A los libros sin fondo, se les llama libros ágiles. Literatura específica para ese nuevo lector sectario que busca leer al día solo cuatro páginas y sentirse dentro de la secta. Vuelvo a repetirme, no os apresuréis a ponerme frente al paredón, es un recurso tan válido como el que más y hasta cierto punto necesario, sin embargo, la cantidad no esta reñida con la calidad y eso se ve a leguas entre las líneas de cualquier libro de medio pelo que vende ejemplares como churros.

Sustancias cimentadas con un solo fin, crear adicción. Amasar ventas y futuras series streaming, no es literatura. Ganar un sueldo digno vendiendo palomitas revenidas, no es literatura. No digo que no tengas derecho a considerarte escritor o junta letras por vender lo que tienes dentro, claro está, siempre que sea tu oficio y no hobby. Mucho menos por no haber leído ningún clásico de la literatura mundial, aun así, te puedo asegurar que refugiarte en ellos es la mayor fuente de aprendizaje en la que puedes calmar tu sed.

Tanto por privado, como en mis directos con autores y autoras, he tenido la posibilidad de aprender tanto de mis errores como de los suyos y disfrutar de la sapiencia que a cada uno de ellos les ha otorgado las miles de páginas que han leído en su vida. Por favor, no tengas la osadía de intentar escribir un libro sin apenas leer. Es como el que quiere ser actor porno y tiene un problema de eyaculación precoz, más clara la agüita del río.

¿Crees que es fácil ponerte delante de un ordenador o una libreta y vomitar lo primero que te salga de esa nuez carnosa que tenemos por cerebro? Házlo campeón o campeona. Para algunos lo será, para otros no. No hay un método único de trabajo para desarrollar una novela, cada uno tiene una maleta diferente de herramientas y ni yo ni nadie tiene la capacidad juiciosa de ser el verdugo de nadie, aunque todo tiene un límite. 

Hay personas que saben aprender de sus errores y agradecen hasta la saciedad los consejos de un absoluto desconocido, otros sin embargo son pequeños «Cervantitos» que no ven más allá de sus followers o likes y esos son precisamente los que más tienen que aprender. Porque una historia necesita algo más que contenido, es como si tratas de ver una película de terror con un fondo blanco o viceversa, un escena descrita al milímetro y unos personajes más vacíos que tu cartera cuando llenas el depósito de tu coche. El ejemplo no es correcto, esclarecedor seguro…un solo jugador no gana un partido. Utilizar palabras técnicas no exime de tus carencias. Estructura sin cimientos, patina de colores escasa para describir a personajes complejos, escenarios vacíos sin datos para el lector, adoctrinamiento de conceptos adquiridos de oídas sin criterio propio y lecciones sin batuta. Me cago en la leche, que de Velázquez para tan poco lienzo. A veces me siento un Salieri de la vida.

Ahora, vamos a meternos con esas máquinas de hacer dinero y que tratan a los escritores como simples herramientas. Quizás eche piedras en mi propio tejado, pues no soy autor indie. Señores editores, no sois nadie sin aquellos que plasman su corazón en unas hojas. Sí, podéis poner las armas en sus manos, el gatillo lo aprieta el que teclea. De una forma más burda, con buena polla bien se folla. El tamaño no importa si la «dicha» es buena, eso es indiscutible, por eso creo que es necesario que haya un mínimo de calidad en lo que se publique. Me asquea que se publiquen libros sin correcciones y os lo dice alguien que ha pasado por lugares donde se han pasado el noble y admirado arte de la corrección por los bajos del Halcón milenario. Me enfurece que un lector me mande erratas de mis libros, siento que le he faltado al respeto y a su inversión de tiempo y dinero en mí. Por suerte, a día de hoy he dado con gente tan maja que solo ha querido ayudarme en mi humilde camino. Lo mismo he hecho yo con otros compañeros de letras, aunque sea cierto el hecho de que me haya costado muchísimo el corregir a nadie. No soy un profesional de esto. Desde aquí, el aplauso más grande para los verdaderos artífices de nuestro triunfo, comedido o inmenso, los correctores. Para mí, el olimpo se os queda pequeño. 

Gracias a los dioses, el porcentaje de almas buenas siempre será más grande que de latidos ennegrecidos. La podredumbre es la piel que cubre al mediocre, ese cobarde que como he dicho mil veces, se esconde tras un perfil falso. Todos somos escritores, guionistas, directores de cine, periodistas, políticos, entrenadores de fútbol y la madre que nos parió, pero solo unos pocos se van de este mundo con la convicción o tranquilidad de haber cumplido su sueño de una manera u otra. 

Yo, el más iluso del mundo, me iré de este mundo sin ser nadie. Ay, amigo, me iré como tú, pero cuando muera, mis hijos, mis nietos y las generaciones venideras podrán leer mis historias. Ese legado no me lo va a quitar nadie. ¿Tú, qué tienes?

Esto me da pie para encarar el último apartado de este artículo. Ese  espécimen que utiliza su encefalograma plano para copiar la viveza, inquietud y emprendimiento de aquellos y aquellas que quieren dejar un eco en la eternidad como Máximo Décimo Meridio. No, nos equivoquemos, todo esta inventado, no por ello la innovación debe ser el Commodo de turno. Las marcas blancas se inventaron por ello ¿no?

¿Jode? Al revés, si alguien te copia es porque algo estarás haciendo bien. Yo mismo cojo conceptos de otros y los amoldo a mi forma de trabajar, mi personalidad y mis ganas de innovar. Me gusta reflejarme en mis ídolos y no ser el espejo de nadie. Ayudar, todo lo que me sea posible. Por otra parte, reírse en mi cara e insultar mi inteligencia, no gracias. No soy catedrático, tampoco imbécil. No soy el único que ha sufrido dichos «robos». Conozco a infinidad de personas y todas ellas han soportado lo indecible por llegar a donde están. El éxito no tiene un baremo o cuantía de satisfacción para el que lo busca, si persigues eso sin disfrutar por el camino, ten por seguro que llegado el día, por muchos «me gusta» que consigas, tu vida se volverá tan perecedera como la del club de los 27. Por ello, creo que es lícito copiar al compañero, pero sin pisarlo o ponerle piedras en el camino.

A día de hoy, estoy absolutamente convencido de que no vendo ni la mitad de los libros que podría vender, no solo por mi limitación en el mercado digital, que es evidente. Suma a esto las campañas que se han hecho contra mí en ciertos foros, intuyo hasta brujerías, fijaos lo que os digo. Ojalá me equivoque, ya que no soy nadie y no me considero digno de dicho calificativo. Una persona muy sabia tenía pegada a sus labios un dicho que pocas veces me ha fallado en la vida: «Piensa mal y acertarás». Quizás no al cien por cien…quizás.

Tranquilo, que no he venido a dar pena. Tómate algo de mi parte y relaja la bilis.

En resumidas cuentas, moriré siendo yo hasta el final de mis días y si con este artículo, mi tumba ya esta cavada hasta la mitad, hoy me he encargado de abrir nuevos turnos para terminar el agujero. Poneos en fila después para echar vuestro granito de arena, que mi sueño eterno va a estar libre de conciencia…total, voy a pedir que me incineren y me tiren al mar de Cádiz.

Reseña de «León González, anticristo» de Manuel Amaro Parrado

Es mi caso, y quizás en cierto modo es un pecado cometido por mi parte, el no haber leído aún «La divina comedia» de Dante Alighieri. Será otro propósito futuro. La cuestión es que si tienes unos leves conocimientos sobre el famoso poema del escritor italiano y has leído la novela del escritor jienense, Manuel Amaro Parrado, hay una aura de similitudes parecidas, pero como si fuera la cara opuesta de la misma. En este caso, el descenso a los infiernos de León González, el protagonista de esta novela es muy diferente.

El autor posando en su biblioteca.

Cuando leí primero el prólogo de Juan de Dios Garduño me quedé a cuadros, pues creía que este era el primer libro de este personaje tan peculiar. Sin embargo, se puede leer sin necesidad de saber los inicios de este «tonto», como él mismo y el resto le bautizan, en su primera entrega «León González, santo».

Con la sátira e ironía elegante que recuerda la pluma de Lope de Vega y el audaz ingenio del autor, León entra de lleno en tu vida haciendo que te partas el culo nada más empezar con las cosas que le pasan y su gran bocaza. Su capacidad para meterse en líos él solo es increíble.

En esta segunda historia y después de escapar de su familia, León se enfrasca en una nueva aventura que lo lleva a través del sordido mundo de la oscuridad, con unos poderes que no sabe controlar y que a pesar de su limitada inteligencia, serán claves para el destino de la humanidad, pues puede ser salvador o aniquilador de la misma. El típico antiheróe pero con medio meñique de frente.

Como el viejo e insoportable Ebenezer Scrooge creado por el gran Charles Dickens, León recibe la visita de tres fantasmas del pasado, presente y futuro que le muestran el final de todo, si no se pone las pilas.

En este viaje, se cruza con una serie de perosonajes de todo tipo y de la más baja calaña. Psicópatas de medio pelo, ridículos médiums, espíritus desatados, sectas adoradoras de Lucifer, mafias, arcángeles y un diablo que esta como loco por poseer su alma y con el que te ríes a más no poder, encima poseyendo la mayoría del tiempo a un niño de apenas 8 años. Os podéis imaginar los diálogos y las situaciones. Incluso hasta discute con la Parca, no os digo más.

El objetivo principal es encontrar un libro mágico que posee su familia y con el que podrá deshacer el apocalipsis que se avecina. En el camino, por supuesto, también tendrá compañeros de viaje, como el perro que sale en la portada del libro (si no me equivoco) Sprocket, diseñada por el ilustrador Miguel Ángel Cáceres. Un chucho callejero con más hambre que él y con el que tendrá situaciones inverosímiles y bastante cómicas. No creo que os deba contar mucho más, pues merece la pena entrar en el cerebro de León y tratar de entender a un tipo con el que a veces empatizas y otras te entran ganas de soltarle una bofetada como hace más de uno al conocerle.

Contraportada y sipnosis de la novela.

Escrita en primera persona, Manuel hace un uso exquisito de la palabra y nos muestra con su avezada habilidad, la estupidez humana y el egoísmo que nos rodea en situaciones extremas. Los escenarios están muy bien descritos, la trama muy bien hilada y aunque los personajes secundarios no se desarrollan en demasía, pues aquí León es el acaparador de dicha característica, son contundentes y llenos todos de una fuerza peculiar y necesaria para rodear a un tipo tan irritante a veces como León.

Es la segunda novela que leo de Manuel y puedo decir que a estas alturas, su literatura nunca defrauda. Él, en petit comité, me ha confesado que es una pena que haya gente que no supiera conectar con esta historia y sobre todo, en el contexto en el que esta escrito. Estoy totalmente de acuerdo, hay que saber distinguir los estereotipos de la ficción y simplemente, disfrutar de una historia arriesgada y llena de verdades.

Desde aquí, yo le doy mi enhorabuena y menos mal que el día que la compré en la pasada feria del libro de Madrid, la editorial Apache, con la que esta publicada esta historia, me regaló una copia adicional porque la primera estaba defectuosa y así pude terminarlo, porque me robaron la mochila hace unas semanas con el ejemplar bueno.

Como siempre, muchos éxitos para el autor y a vosotros, os recomiendo que le deis una oportunidad a la literatura de este profesor de matemáticas que escribe historias diferentes y que siempre te dejan un buen sabor de boca.

Os dejo el enlace de compra de esta novela:

https://apachelibros.com/pluma-terror/67-leon-gonzalez-anticristo.html

Mi puntuación es de 7’5 sobre 10.