Reseña de “Una columna de fuego” de Ken Follet

Creo que ya me vais conociendo, todo lo hago al revés. Llevo tres o cuatro lecturas por delante, y aun no había hecho una reseña sobre uno de los libros que más esperaba desde el año pasado. No os voy a engañar, no sé por dónde empezar.

A pesar de ser uno de mis ídolos literarios como mil veces he dicho ya, la complejidad de su literatura se escapa para este pobre y común mortal. Voy a ser todo lo sincero y honesto que me deje mi corazón, pues mi alma está dividida en dos. No sé si Follet se está quedando sin ideas y está intentando alargar en demasía uno de los mayores éxitos mundiales de la literatura, pero bueno, creo que también era algo que nos debía a todos sus lectores y seguidores. Debo ser honesto y recalcar que la lectura de esta novela se me extendió en el tiempo demasiado, y quizás, por ello, no la viví como otras de sus obras. Sin embargo, la trilogía de La centuria, me la bebí con más ansia, a pesar de disfrutarla a pequeños sorbos.

“Una columna de fuego” cierra, como todos ya sabéis, la trilogía que empezó allá por el 89 el magnífico escritor británico. Estoy seguro de que por entonces, no tenía pensado hacerla, pero bueno, creo que la ha culminado con cierta nota. “Los pilares de la tierra” es mi novela favorita y no creo que encuentre, personalmente, nada igual.

El tema de esta tercera novela me pareció muy original, aunque sea un hecho histórico, me atraía mucho. La trama se sitúa justo antes de la subida al trono de Isabel I, en pleno siglo XVI, un momento álgido en la historia de Inglaterra y Follet refleja perfectamente en su adorado talismán y venerados por todos sus seguidores, Kingsbridge, esa ciudad ficticia que creó con tanta maestría y de la que sigo enamorado. Ese fiel reflejo caótico de la época, lo marca con la convulsión existente entre los católicos y protestantes, donde mete perfectamente a su protagonista, Ned Willard. Un joven que regresa a su ciudad natal en las navidades de 1558, dispuesto a casarse con su amada, pero como no, Follet nos jode el idílico amor separando a ambos por culpa de las creencias religiosas de una familia y otra, pero sobre todo por el “odioso”, por no decir otra palabra, hermano de su amada, un fanático católico que odia a Ned desde siempre.

Con este sencillo comienzo, el escritor arranca con la trama y mezcla los hechos históricos con las desdichas de sus personajes como solo él sabe hacerlo. El tema más atrayente de la novela se basa en el espionaje creado por ambos bandos en aquella época, al más puro estilo del afamado agente secreto creado por Ian Fleming. Sin olvidar el hecho de que Follet nos mete a dos villanos en esta historia: el mencionado anteriormente, hermano de la amada de Ned, Rollo Fitgerald y el ser más repugnante de “Una columna de fuego” Pierre Aumande, un ser ambicioso y despreciable cuya única meta en la vida es escalar socialmente a toda costa y ser reconocido como familiar, y no bastardo, de una de las familias más ricas y poderosas de las islas, la familia Guisa.

Si a toda esta mezcla de ingredientes, le añadimos los amores imposibles, el patriotismo y la inclusión magistral del autor con los hechos de la época y los personajes reales de la misma, como la reina Isabel I, por decir uno entre todos los destacados, pues flipé personalmente con el alocado y temerario Sir Francis Drake, el éxito estaba asegurado. Sin olvidar las secuencias navales de guerra en diferentes situaciones, que son increíbles y te hacen sentir dentro de esos impresionantes navíos.

Pensar, como dijo en su presentación en España, a la que no pude ir esta vez, que se había leído cientos de libros para la documentación de la misma, me hizo ver que soy un mísero aprendiz y reafirmó mi capacidad de admitir que nunca me podré llamar escritor. Por otro lado, me tomo la libertad de contaros mis humildes impresiones sobre la lectura de este tomo de casi mil páginas y os animo a leerlo para cerrar esta trilogía tan bonita.

Personalmente, me esperaba algo más y me perdí mucho con tanto dato histórico, pero este tipo de novelas son así. Sin embargo, es un libro muy recomendado por todos sus seguidores. Espero que su próxima historia rompa con todo lo escrito hasta ahora y nos deleite con una nueva clase magistral de originalidad y sapiencia.

Mi puntuación es de 8 sobre 10.

Óscar Lamela Méndez.

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