Reseña de «Para no olvidar» de Natalia De Benito Lodespino

Es una de las pocas veces en mi vida como humilde reseñador de historias, en la que no sé como empezar. No es por nada malo, os lo aseguro. Simplemente, el nudo que ahora mismo tengo en el corazón me pide gritar millones de sentimientos y por desgracia, el que más prevalece es el de la impotencia.

Antes de nada y como es debido, quiero dar de nuevo las gracias a Natalia por no solo haberme regalado este libro, sino por haberlo escrito. Dar voz a un gremio tan denostado por la sociedad en general y por el que pocas personas sabemos de sus dificultades, vicisitudes y maltrato, es digno de admirar. No solo por su valor, sino por su entereza. Mi pareja es enfermera y en más de una ocasión he tenido que recoger entre mis brazos su cuerpo y sus lágrimas por la gente que se le va.

La autora posa con su libro.

No quiero ni imaginarme por lo que tuvo que pasar Natalia, aunque en cierto modo ya me puedo hacer una idea tras leer «Para no olvidar». Una novela que nos cuenta las vivencias de un personaje ficticio llamado Pilar y que en ningún momento me ha sido posible borrar el rostro de la autora como la protagonista de esta dura travesía. Espero que me perdone.

En cierto modo, esto te sirve para empatizar muchísimo más con la sanidad de este país, pero sobre todo con los que hemos llamado durante la pandemia héroes y que vitoreábamos desde nuestros balcones y parece ser que ya hemos olvidado. Una lucha que aun continúa, tras máscarillas y Epis por muchas vacunas que nos hayan salvado.

Si, hablamos de una enfermera que a modo de diario o declaración de principios, se desahoga entre más de doscientas páginas para invitarnos a cruzar esa barrera de la irrealidad en la que muchos han vivido y no han querido ver. Testimonios como estos hacen que me hierva la sangre sobremanera al recordar al los mal llamados negacionistas, pues para mí son simplemente pobres ignorantes (voy a ser benevolente en los insultos).

Vivir la angustia de Pilar, sus miedos, la culpa constante, el dolor incrustado en sus venas y la responsabilidad que tanto malnacido se ha pasado por sus partes nobles gracias a su egoísmo, ha sido brutal. En serio, si no sientes ni vibras con esta historia, será que no eres humano. No le eches la culpa al bicho, lo tuyo es de serie.

Toda esa incertidumbre de la llegada, la preparación sin medios y la constante improvisación en muchos casos, hizo de este país y del resto del mundo un escaparate de incompetencia por parte de las autoridades y políticos de turno. Esto no lo dice Natalia, lo digo yo. Ella ha evitado con mucha elegancia en cada una de sus páginas, el entrar en partidismos y posicionarse a un lado o a otro de los asientos rojos y azules que pueblan de cabestros el congreso de los diputados de nuestra piel de toro. La escritora madrileña ha preferido centrarse en lo importante, los pacientes y afectados por todo esto. Su ADN como sanitario lo ha dejado claro. Miles de almas caídas, compañeros de profesión sobre todo y las secuelas que esto ha dejado y sigue dejando en ellos.

Sinceramente, esta pandemia solo nos ha servido para darnos cuenta de que somos unos seres despreciables y que los pocos que merecen la pena son los que realmente la gente olvida con suma rapidez. Perdonad que me salga a veces de la reseña, pero es que este libro ha removido en mi interior viejas heridas e impotencias no resueltas. Pudisteis verlo también en la entrevista que le hice a Natalia en mi canal de Youtube hace cosa de un mes. Os dejo por aquí el enlace:

Las diferentes fases por las que pasa el personaje de Pilar son sumamente importantes y en mayor o menor medida, cada uno a nuestra manera las hemos vivido, pero ni por asomo con la crudeza que tan magníficamente nos ha dejado Natalia en este libro. La negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación han sido tratados con tanta sensibilidad y respeto por parte de la autora que uno se siente hasta mal por siquiera tratar de ponerse en la piel de todos esos sanitarios cuya vocación es cuidarnos.

A mi no me quedan vidas para agradecer a cada uno de ellos todo lo que han y siguen haciendo. En este caso en particular, de nuevo, quiero dar las gracias a Natalia por este libro que no solo es absolutamente necesario, sino también obligatorio como lectura para todos y en especial para las futuras generaciones. Sé que el ser humano está condenado a repetir los mismos errores una y otra vez; precisamente, libros como el de Natalia, son imprescindibles de escribir. Su mensaje debe grabarse en la conciencia y el corazón de todos, principalmente para recordar que la sanidad es de todos y que los sanitarios son la última línea de fuego que siempre darán su vida por la nuestra. Mis héroes, suena a tópico, pero es la puta verdad.

Quizás sea una reseña atípica por todo lo que conlleva, pero no voy a dejar pasar la oportunidad de nombrar la calidad literaria de Natalia, su dedicación y documentación contrastada con artículos y programas de radio escuchados por su parte y que tan acertadamente nos ha dejado al final de libro con una exquisita bibliografía; y por supuesto su amor por el cantautor Ismael Serrano y la tristemente desaparecida escritora Almudena Grandes, cuyas canciones y rastro literario ha sabido reflejar con maestría.

No sé que más decir. Bueno sí, leed este libro sí o sí. De no ser así, os perseguiré en vuestros sueños.

Muchísimas felicidades Natalia y de nuevo, gracias por todo.

Mi puntuación de de 8 sobre 10.

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