Reseña de «Relato soñado» de Arthur Schnitzler

Caí, no es que hubiera hecho un juramento a sangre y fuego, pero hasta ahora, era una de las mayores premisas en mi vida: «Jamás leo un libro, que previamente (por desgracia) haya visto la película antes»… con Schnitzler era imposible no caer y mucho menos, con la increíble y respetuosa versión cinematográfica del genio Stanley Kubrick.

Si a estas alturas no sabéis de lo que os hablo, seguramente os quedaréis de piedra como este pobre lerdo inculto cuando lo supo. La obra maestra del cineasta americano, es una adaptación del inconmensurable escritor austriaco Arhtur Schnitzler. Y lo mejor de todo esto, es que si ves el film y luego lees la novela de principios del siglo XX, te das cuenta de que todo está inventado.

Me explico. En «Eyes wide shut» la historia transcurre a finales del siglo XX en New York; «Relato soñado» es de la época dorada vienesa de principios de siglo. Dos tiempos muy dispares, pero sinceramente, después de leer esta novela, me habría encantado que Kubrick la hubiera adaptado en aquella época. Sin embargo, y cómo he dicho antes, este polémico director, hizo una versión moderna muy digna y fiel al libro, respetando todas las claves, personajes, pautas y comportamientos, hasta partes retocadas de los diálogos del escritor vienés. Me he llegado a imaginar a Tom Cruise como el doctor Fridolin y a Nicole Kidman como su mujer Albertine.

Incluso, el aura misterioso de la famosa escena en la fiesta secreta y por supuesto, toda la imaginería onírica y real de la película alrededor de las perturbaciones sexuales de un hombre corriente que quiere probar algo diferente para escapar de su vida cotidiana y rutinaria.

Esa búsqueda, esa que todo ser humano se imagina en alguna etapa de su vida cuando está «encasillado» en una vida marcada por la sociedad. La cual, no cambia nada a pesar de que caigan cien años a plomo. Es algo que el ser humano ya tiene incorporado en su ADN y sí no, lo tenemos, o lo buscamos o lo soñamos. Este es el caso de el doctor Fridolin o el doctor Bill.

Después de haber tenido la suerte de encontrar, gracias a una compañera del trabajo, estás obras de la literatura vienesa, creo que debo plantearme un nuevo camino hacia las partes más sórdidas del ser humano y escarbar un poco más en la Viena de principios del siglo XX.

Quien no haya descubierto aun este libro, que no tarde en adquirirlo. Schnitzler es un genio, si no el mejor de su país en aquella época, pues si hay algo dificíl en esta vida, es expresar, desmembrar y mostrar a tumba descubierta el intrínseco y complicado mundo del matrimonio y el comportamiento sexual humano.

Sin duda, una obra maestra.

Mi puntuación es de 10 sobre 10.

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