Ahora que estamos solos…

Hoy es el día, uno de tantos, pero hoy en especial, necesito hablar contigo. Ahora que nadie nos oye, nadie nos lee, nadie nos vigila. Llevamos tiempo sin hablar, y desde luego, no quiero que creas que me he olvidado de ti. Te noto cada segundo de mi vida y debo de reconocer que muchas veces no te hago caso, en realidad, todos deberíamos de hacerlo.

¿Qué le está pasando al ser humano? ¿Dónde se quedaron los verdaderos valores? ¿Ya no importa el hecho, simple y llano que nos demuestran los niños en su primera etapa de vida? Esa que nos enseñan o recuerdan las verdadera naturaleza del hombre y la mujer, que no hay nada por encima de los sentimientos y que sin ellos, nos convertimos en seres oscuros y tristes.

Estoy agotado, agotado de luchar día tras día contra la corriente establecida. De remar entre mis ojos anegados y a la vez vacíos de ti, de ti y de todos los que yacen a mi alrededor. Todos han caído bajo nuestros pies y es triste ver nuestra incapacidad para reaccionar y dejarnos llevar por la furia y la autoritaria razón de nuestra cabezonería. Un cuerpo lleno de convulsiones sentimentales a flor de piel y que a la más mínima, suelta una oscura y candente lava de reproches y ataques contra nuestros propios congéneres, incluso, aquellos que son de nuestra sangre.

No voy a negarlo y no voy a ser un hipócrita, yo no soy un santo, estoy dentro de esa “secta”. Simplemente cuando me pongo delante del volante, ya me convierto en otra persona, o más bien, otro ser. Sí, a todos nos pasa, pero este solo es un caso más de cientos: una puerta que no se deja abierta para que pase otro, un asiento que no se cede a otra persona, uno que se cuela descaradamente en una fila de personas que esta esperando cualquier cosa. La paciencia ya no está en nuestro ADN y mucho menos la empatía. Sin ella, verdaderamente jamás podremos tildarnos de seres humanos, los animales, dentro de su propia naturaleza y a día de hoy, tienen más valores que nosotros. Todos lo sabemos, pero nadie lo aplica a su vida cotidiana. Porque el ser humano solo vive por y para sí mismo, porque el único instante de sus vidas en el que recupera algo de esa esencia, es cuando somos padres, cuando encontramos a otros ser que nos necesita cada segundo de su nueva vida, igual que una persona que tiene una mascota, me da igual, la responsabilidad es la misma. Es una vida y por tanto es sagrada.

Con que derecho nos creemos con la capacidad de ponernos en la piel de otro, sin saber nada de esa persona y prejuzgarla hasta acabar con su vida, tanto literal como emocionalmente. Mañana, sin tú saberlo, puedes ser culpable de un homicidio.Sí, imagina que vas por la calle y te ríes de un chico o una chica que va con unas pintas u otras, ¿que cojones sabes tú de esa persona y en como puede afectarle tu burla? Quizás, esa persona lleve ese día mil comentarios denigrantes a sus espaldas y el tuyo sea el que finalmente colme el vaso de su autoestima y le ayudes a ir definitivamente al baño de su casa, coger las cuchillas de afeitar de su padre y cortarse las venas para acabar con su sufrimiento.

Luego está, por supuesto, la doble moral, sin olvidar el filo hilo fabricado por esta asquerosa sociedad al que le han llamado: Susceptibilidad. Todo tiene un por qué, todo se dice o se hace con una meta final: jodernos unos a otros, pero no en una cama dándonos placer, no, sino amargando la existencia de alguien que ha tenido más valor que tú y a mirado a la vida de frente. Simplemente para vivirla y disfrutar de ella cada segundo. Si algunos están tocados por esa varita invisible de la suerte, tú ya no eres nadie y solo por ello, debes destruir a los demás. ¿Que haces, imbécil? Sí, así te llamo a riesgo de entrar en tu lista negra, así llamo a todo aquel que es tan triste y pobre humanamente, que solo vive la vida de los demás.

Hace poco cree un personaje de esas características, como él no era feliz ni nunca lo sería, decidió dedicar su vida a disfrutar con el mal ajeno e intentar joder la vida de los demás hasta la muerte. Fue y es un reflejo de esta sociedad. A veces la gente no se da cuenta, sobre todo mis lectores, que yo no escribo de una forma tan “sangrienta” o “cruel” por hacerles disfrutar de su lectura o sufrir más bien. Lo hago para que vean la realidad que nos asola desde hace más de dos mil años y que un día un hombre vino al mundo con unas ideas totalmente revolucionarias y con un mensaje claro de amor y lo mataron por ello. Como a muchos otros a lo largo de la triste historia de este mundo, que cundieron con su ejemplo.

La conclusión es sencilla: Si vives por y para los demás, prepárate para sufrir el resto de tu vida. Porque nadie va a agradecerte lo más mínimo tus actos. Esta vida no es que esté hecha para sufrir, es que está hecha para la gente mala. A mi me queda la esperanza de que en la “otra”, serán ellos los que pasen por ese calvario.

Eso sí, jamás voy a rendirme y por más que el mundo me hunda en su mierda y hoy esté en este pozo tan profundo, yo seguiré remando contracorriente y dando mi corazón a todo aquel que lo quiera o no. Gracias a Dios o a lo que sea que vela por mí, tengo la suerte de estar rodeado de muchos corazones de mi misma talla.

Gracias por ser parte de mi corriente. Y a ti, gracias, gracias por escucharme siempre, tú, mi corazón, mi compañero que tanto sufres a mi lado a día de hoy. Prometo seguirte siempre, aunque me cueste la vida.

 

Óscar Lamela Méndez

 

Reseña de “Desnudando el ayer” de Cristina Abella Jover

¿Hay algo más bonito o placentero que la lectura de un poemario entre novela y novela? Yo creo que no. Es como un alto en el camino; recibes su lectura con un cariño especial, otras ganas diferentes, una ilusión impropia. Te hace desconectar del mundo durante unos breves momentos, y si tienes suerte, como en este libro, encontrar parte de ti entre los versos de la autora.

Hoy os presento un poemario. Sí, ya sabéis que no soy un experto en ello y mis valoraciones al respecto son más sentimentales que de un corte “rigurosamente literario”. ¿No creéis que esa es la verdadera esencia de la poesía? Sí, todos sabemos que un poeta es puro sentimiento a flor de piel y que nadie como ellos te hacen tocar el alma de los demás con sus rimas llenas de sinsabores, amores, dolor o miedos.

Yo particularmente soy de aquellos fieles a la poesía llana, directa y sin tapujos, que te de un bofetón en la cara y te saque de esa campana de irrealidad en la que vivimos muchos. Cristina Abella, personalmente para mí, lo ha conseguido.

“Desnudado el ayer” es una conglomeración de mil y un sentimientos, lleno de épocas diferentes de la autora. Épocas reales, no sentimentales. Es bonito el intentar averiguar entre sus versos, cuál de ellos los escribió cuando solo tenía quince años o ahora en su madurez. Muchos conocéis nuestra amistad, que va más allá de esa insignificante palabra para ella y para mí. Cristina es de mi sangre, porque lo digo yo (y punto) y porque nadie como ella me ha entregado su corazón amigo sin un cartel detrás de embargo, sin fecha de caducidad, como cada uno de sus poemas. Atemporales y necesarios en varias etapas de tu vida. Sencillos, intimistas (como los calificó perfectamente nuestro editor y amigo, Guillermo de los Mozos). Hay homenajes deliciosos, sobre todo a su abuela, una de las mayores culpables de que hoy nade entre sonetos. Perdones, como el que le dedica a su madre; guiños a sus queridos sobrinos y por encima de todos el que le dedica a alguien muy especial (prefiero no desvelarlo).

“Bailar un vals” es mi favorito, sin embargo me quedo con frases sueltas, que me han marcado especialmente como aquella que dice: “Y es que la vida es vida, no un cuento que se escriba” del precioso poema que es casi un cuento de fábula “Canción sin música”.

Doy gracias a Dios o lo que sea, por no ser un experto en poesía, y algunos eruditos se echarán las manos a la cabeza. Para mí, la poesía no es como un rigor eclesiástico que mide la Fe más pura, la poesía es otra cosa, es lo único que le queda al ser humano para tocar el alma de otro ser con las palabras y el arrullo necesario con el que unir un corazón a otro de por vida. Para mí, mi querida amiga Cristina lo ha conseguido y desde aquí y por enésima vez, déjame decirte lo orgulloso que estoy de ti: Primero, como mujer e incansable luchadora; Segundo, por permitirme ser parte de tu vida de aquí a la eternidad y en tercer lugar, por haber parido esta pequeñita obra de arte que es tu poemario, tu “Desnudando el ayer”.

Muchísimas felicidades, cariño.

Mi puntuación es de 8 sobre 10.

Óscar Lamela Méndez

Reseña de “Fin de guardia” de Stephen King

La cosa como veis va de trilogías, o más bien de cerrarlas. En esta ocasión, os voy a hablar de la tercera y última entrega de MrMercedes o como otros la han catalogado: Trilogía de Bill Hodges. En esta ocasión voy a ser muy directo, y no sabéis lo que me duele decir esto, sobre todo porque voy a criticar a mi adorado y venerado DIOS DEL TERROR. “Fin de guardia” es sin duda la culminación de una trilogía que poco a poco ha ido en decadencia. “Mr mercedes” me apasionó muchísimo, pues ver a King metido de lleno en una novela policíaca, me pareció una pasada, sin embargo, creo que ha ido nadando contracorriente hasta el final de la misma.

Como algunos ya sabéis, “Mr Mercedes” tiene su replica serial en la pequeña pantalla, incluso se ha renovado para una segunda temporada… a ver cuando se dignan a traerla a España. Y eso que la estoy buscando subtitulada y no la encuentro. Bueno, que me voy por los montes, el caso es que la saga empezó muy, muy bien y poco a poco ha ido decayendo. Esta tercera novela nos trae de nuevo al personaje malvado principal del primer libro, pero de una manera “diferente” (no quiero spoilear a nadie que no se haya leído la primera aún). Ahí es precisamente dónde radica la originalidad de esta historia y como King desmenuza su cerebro para contar una historia fresca y nueva, pero que a veces peca de un poco fantasiosa. Aunque hay que admitir que el control mental está comprobado, al menos en los círculos más conspiranoicos. Yo creo en ello, solo diré dos palabras: MK Ultra.

King, por otro lado, ha conseguido que ame a un personaje tan carismático y especial como el agente retirado Bill Hodges y por supuesto a sus dos  “Ayudantes”: Holly y Jerome. Me gustaría extenderme un poco más en la trama, pero es que si lo hago, finalmente voy a joder a los que no se hayan leído los dos primeros libros. Bueno, si habéis llegado hasta aquí, dejad de leerme. Aunque tampoco destriparé mucho más allá de lo necesario.

Esta historia gira alrededor de una de las problemáticas existentes hoy en día entre los jóvenes y no tan jóvenes por desgracia: Los suicidios. Si ya de por si, no quiero ni imaginarme lo que tiene que ser llegar a ese extremo mental en el que consideras que tu vida ya no vale nada, para dejar este mundo y a todos los seres queridos que te rodean, pues imaginaos si alguien os incita a hacerlo metiéndose en vuestra cabeza y por medio de un simple y sencillo videojuego. ¿Una locura? Sí, pero solo a la altura y la categoría del gran maestro del terror.

Lo que más me atrae de esta saga es la profundidad de los personajes, pero en especial ese odio tan característico del villano sobre el héroe y a aquí, a pesar de su condición actual, que se las apañe para intentar joderle la vida hasta el último aliento. Si lo analizamos bien, debe ser terrorífico el hecho de que te controlen y tu seas participe del apoderamiento de tu cuerpo sin poder hacer nada para evitarlo.

Como bien apuntó un amigo mío hace unos días, la novela pierde un poco de fuelle a mitad de la misma y se hace un poco pesada, perdiendo el aliciente de la batalla entre le bien y el mal, que tan magistralmente cierra al final en el desenlace.Parece ser que soy un poco mas retorcido que King, pues esperaba que me diera una leche descomunal con un giro brutal de la trama, pero bueno, no le ha quedado mal para cerrar el círculo.

Brady Hartdfield, el malo de la saga (que antes no lo he dicho), personalmente, se come al resto de personajes. Soy un apasionado de los villanos y éste, y su obsesión por joder la vida de los demás, es desquiciante y divertida a la vez. Imaginar a un personaje mientras lees, dentro del cuerpo de otro, ha sido una experiencia cojonuda y salpicada con sutileza por la “maldad” del escritor.

En definitiva, una trilogía válida y divertida, pero creo que llena de muchos altibajos.

Mi puntuación sobre esta novela es de 7 sobre 10.

Reseña de “Una columna de fuego” de Ken Follet

Creo que ya me vais conociendo, todo lo hago al revés. Llevo tres o cuatro lecturas por delante, y aun no había hecho una reseña sobre uno de los libros que más esperaba desde el año pasado. No os voy a engañar, no sé por dónde empezar.

A pesar de ser uno de mis ídolos literarios como mil veces he dicho ya, la complejidad de su literatura se escapa para este pobre y común mortal. Voy a ser todo lo sincero y honesto que me deje mi corazón, pues mi alma está dividida en dos. No sé si Follet se está quedando sin ideas y está intentando alargar en demasía uno de los mayores éxitos mundiales de la literatura, pero bueno, creo que también era algo que nos debía a todos sus lectores y seguidores. Debo ser honesto y recalcar que la lectura de esta novela se me extendió en el tiempo demasiado, y quizás, por ello, no la viví como otras de sus obras. Sin embargo, la trilogía de La centuria, me la bebí con más ansia, a pesar de disfrutarla a pequeños sorbos.

“Una columna de fuego” cierra, como todos ya sabéis, la trilogía que empezó allá por el 89 el magnífico escritor británico. Estoy seguro de que por entonces, no tenía pensado hacerla, pero bueno, creo que la ha culminado con cierta nota. “Los pilares de la tierra” es mi novela favorita y no creo que encuentre, personalmente, nada igual.

El tema de esta tercera novela me pareció muy original, aunque sea un hecho histórico, me atraía mucho. La trama se sitúa justo antes de la subida al trono de Isabel I, en pleno siglo XVI, un momento álgido en la historia de Inglaterra y Follet refleja perfectamente en su adorado talismán y venerados por todos sus seguidores, Kingsbridge, esa ciudad ficticia que creó con tanta maestría y de la que sigo enamorado. Ese fiel reflejo caótico de la época, lo marca con la convulsión existente entre los católicos y protestantes, donde mete perfectamente a su protagonista, Ned Willard. Un joven que regresa a su ciudad natal en las navidades de 1558, dispuesto a casarse con su amada, pero como no, Follet nos jode el idílico amor separando a ambos por culpa de las creencias religiosas de una familia y otra, pero sobre todo por el “odioso”, por no decir otra palabra, hermano de su amada, un fanático católico que odia a Ned desde siempre.

Con este sencillo comienzo, el escritor arranca con la trama y mezcla los hechos históricos con las desdichas de sus personajes como solo él sabe hacerlo. El tema más atrayente de la novela se basa en el espionaje creado por ambos bandos en aquella época, al más puro estilo del afamado agente secreto creado por Ian Fleming. Sin olvidar el hecho de que Follet nos mete a dos villanos en esta historia: el mencionado anteriormente, hermano de la amada de Ned, Rollo Fitgerald y el ser más repugnante de “Una columna de fuego” Pierre Aumande, un ser ambicioso y despreciable cuya única meta en la vida es escalar socialmente a toda costa y ser reconocido como familiar, y no bastardo, de una de las familias más ricas y poderosas de las islas, la familia Guisa.

Si a toda esta mezcla de ingredientes, le añadimos los amores imposibles, el patriotismo y la inclusión magistral del autor con los hechos de la época y los personajes reales de la misma, como la reina Isabel I, por decir uno entre todos los destacados, pues flipé personalmente con el alocado y temerario Sir Francis Drake, el éxito estaba asegurado. Sin olvidar las secuencias navales de guerra en diferentes situaciones, que son increíbles y te hacen sentir dentro de esos impresionantes navíos.

Pensar, como dijo en su presentación en España, a la que no pude ir esta vez, que se había leído cientos de libros para la documentación de la misma, me hizo ver que soy un mísero aprendiz y reafirmó mi capacidad de admitir que nunca me podré llamar escritor. Por otro lado, me tomo la libertad de contaros mis humildes impresiones sobre la lectura de este tomo de casi mil páginas y os animo a leerlo para cerrar esta trilogía tan bonita.

Personalmente, me esperaba algo más y me perdí mucho con tanto dato histórico, pero este tipo de novelas son así. Sin embargo, es un libro muy recomendado por todos sus seguidores. Espero que su próxima historia rompa con todo lo escrito hasta ahora y nos deleite con una nueva clase magistral de originalidad y sapiencia.

Mi puntuación es de 8 sobre 10.

Óscar Lamela Méndez.

Presentación de LLAMADA DE SANGRE en Cádiz

Me encanta el olor de cada uno de los rincones que esconde las esquinas de mi corazón. Suena cursi, incluso a un anuncio de Ausonia, pero sobre todo, es algo improbable. Sin embargo, es la única manera que tengo de describir o asemejar, mejor dicho, los momentos previos a una presentación. Los nervios y esa incertidumbre en pensar que al final nos vamos a ver solos el presentador y yo, en medio de una sala con sillas vacías y nadie a quien contar mis locuras literarias.

Pasan los minutos y poco a poco, ese olor se hace cada vez más intenso y eso solamente lo provoca las sonrisas de las personas, que poco a poco, se acercan al redil en el que los cité durante las semanas previas al evento. Vuelvo a repetirme, lo sé, pero si no lo hago, no soy yo: “No cambiaría ninguna de las miles de escenas vistas por Internet de otros autores afamados y las colas provocadas por sus obras, si en ninguna de ellas no estáis vosotros”. Sois la piedra angular de este pequeño contador de historias y los comentarios recibidos apenas unas horas después de la presentación, lo reafirman.

Para aquellos que no lo sepáis y antes de contar un poco como fue la presentación del pasado sábado día dos de junio, por culpa de las tonterías que salen desmesuradamente de mi cabeza, nunca me acostumbraré a vuestro cariño. Mensajes privados, fotos con mis libros en las manos de algunos lectores y lectoras, sin olvidar la sensación de que por muy pequeño que sea mi corazón, en algún momento, mis historias les han hecho vibrar de emoción. Eso no tiene precio alguno en esta y en mil vidas venideras.

Para dar comienzo a esta crónica, me debería remontar a los inicios y nacimiento de LLAMADA DE SANGRE, pero ya casi todos sabéis la historia. Por ello, y para enlazar con sencillez esto que os cuento, os diré que no puedo estar más feliz y orgulloso de que una de las personas que me han hecho llegar hasta aquí con su confianza en mí, me presentará el pasado sábado. Gracias infinitas y eternas, mi querido amigo Ismael Rueda García. Incontables serían las razones, pero todas se unieron cuando decidiste tomar al toro por los cuernos y lanzarte al ruedo para presentar a este astado, loco y lleno de heridas.

         

Os preguntaréis el por qué de esas heridas, esas son las de las sombras que riegan a veces mi corazón, sobre todo cuando la ilusión y mi cabezón empeño, me hacen creer que todos son como yo. Solidario, amigo y sobre todo, resignado ante la indiferencia humana. Gracias a gente como Ismael y contadas más, yo puedo sentirme orgulloso de tener amigos.

Gente que rechazó un trabajo extra por estar a mi lado, gente que canceló viajes o hizo todo lo posible por venir y verme. El cielo es vuestro por derecho propio y yo velaré porque así sea.

Emocionado y visiblemente feliz, Ismael me presentó dando gracias a Las libreras por cedernos su rincón literario y a partir de ahí, dejó que hablara su corazón. Contado como nos conocimos y de nuestro amor por la literatura. Sin querer desvelar mucho, como debe ser, dio pinceladas de la novela y su opinión personal sobre ella. Jamás podré agradecerle lo que hizo por mí esa mañana y el resto de ocasiones en las que me ha ayudado y pocos saben.

       

Tras una aplauso merecido, fue mi turno y quise copiarme a mi mismo como en la presentación de Madrid,  pidiendo primero perdón a los presentes por su asistencia y luego contando un poco de lo que casi todos ya sabéis, pero como voy sin guión y contando lo primero que me sale del corazón, me salté muchas cosas, me enrollé en otras e incluso se me olvidó dar las gracias a mucha gente que me ayudó en el proceso de la novela. Sobre todo a ti, Patricia Pintado, por tu magnifica portada y tu inestimable ayuda de hace cuatro años.

        

Para variar y como pasó en Madrid, la lié parda, pero esta vez de una forma distinta. A pesar de llevar varias batallas delante del público, tiendo a calmar o a descargar mis nervios con un bolígrafo en mis manos, esta vez, con la pluma que me regaló en el anterior evento mi amigo Paco, compañero del trabajo. El caso es que con el incesante y constante traqueteo de la pluma y el abrir y cerrar del capuchón, la tinta empezó a correrse sin remedio y me llenó las manos, la mesa y no llegó a los libros porque Dios no quiso. Como recalcó mi hermana en directo: “Algo normal, si no no sería él”. Esa es mi esencia, como lo es esta novela. Un calco de mí, de mis experiencias en la vida: tanto literarias como de peripecias propias.

Un total de cuatrocientas páginas que te llevarán por mil caminos y cuando creas que ya has elegido el correcto, este maldito bastardo que os escribe, os joderá con otro giro argumental. Nada es lo que parece en LLAMADA DE SANGRE y os aseguro que si aun tenéis dudas, es que no sabéis disfrutar de la vida, de la literatura y porque no, de la sangre…..¿O sí?

Tras los aplausos, llegó mi ansiado momento, las preguntas del público. Ismael hizo la primera y dejó caer una escena a lo “Grey” de la novela, para formular su pregunta. Se fueron sucediendo muchas más y todas ellas, tan acertadas como interesantes para mí, sobre todo para que no dejara de hablar un instante. Cuando arranco…..

El caso es que pasamos una mañana agradable, entre anécdotas, historias paralelas y un sin fin de cosas más, como mis futuros proyectos y la tercera novela terminada y cuarta en mente. Mi cerebro no para de producir barbaridades. Solo quiero haceros disfrutar cada vez que paséis una página.

La firma de libros fue tan especial como deseada. Por mi culpa, y esto se me olvidaba, yo que no tengo nada que ver con la gente que allí se congregó, tengo el mérito de conseguir el haber reunido a varias personas de un mismo colegio en el que yo no estuve jamás, tras muchos años…..como se suele decir: “Cádiz es muy chico” y llego yo desde Madrid y lo consigo. Cosas mías.

 

No hay gratitud en el mundo para con vuestros corazones, ni siquiera el pequeño catering  que proporcioné a los invitados. Ojalá algún día, podáis decir lo mismo de mis historias . Se os quiere muy, muy mucho.

 

 

De verdad, gracias y mil veces gracias “Tacita de plata”.

Óscar Lamela Méndez

Fotografía: Míriam Valle Benítez y Francisco Javier Barriga Carbonell.

Presentación de LLAMADA DE SANGRE

Soy un desastre, lo sé. A pesar de ello tengo una buena excusa: el tiempo. Mis días deberían estar formados de más de 24 horas. Ha pasado justo una semana de uno de los momentos más esperados por mí durante estos últimos cuatro años y es hoy cuando decido hacer esta crónica. No tengo remedio.

Creo que eran las cuatro de la madrugada y luego las seis, cuando mi cabeza ya empezaba a fermentar las palabras que diría frente a las personas que cometerían la locura de venir un sábado a las doce de la mañana a ver a un tipo como yo.  Desde Valencia o Zaragoza, por un motivo u otro, allí tenía a mis queridos contestones, sí, aquellos que con mis preguntas diarias y mis historias, conseguí conquistar. Evidentemente no se me pudo ocurrir otra manera de agradecerles su presencia que pidiéndoles perdón por hacerme caso.  Un pequeño spoiler de los agradecimientos de mí reciente y terminada tercera novela.

                

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Ahora me dirijo a ti: Por fin, naciste como una forma de desatar mis demonios internos, mis frustraciones y mi ahogo mental. 2013 no fue un buen año para mí, el paro me abrasaba el alma y quise desahogarme entre tus páginas. Siempre agradeceré ese pequeño empujón que me dieron mis allegados. No quiero repetir todo lo dicho en la presentación, pero dicen que el recordar tus orígenes te hace mantener los pies en el suelo. Yo no he conseguido nada del otro mundo, no soy un superventas, ni vivo de esta profesión que tanto me gusta y tanto respeto, pero al menos, con mis historias, mis locuras y mis preguntas diarias, he conseguido unir muchos corazones….y eso no está pagado.

Llegué el primero y los nervios empezaban a aflorar, la llamada de mi editor y amigo, Guillermo de los mozos, me bajó de las nubes y cuando te tuve entre mis brazos, no me lo podía creer. LLAMADA DE SANGRE ya era una realidad. Me quedé sin habla y sin tiempo para digerir lo visto.

Los invitados fueron llegando y los recibí con todo mi cariño, pero sin el tiempo que se merecían todos. Incluso alguno tuvo que marcharse sin tiempo para verme hablar sin parar, pero esos escasos minutos valieron la pena, se llevaron su ejemplar y me dejaron un bolígrafo para firmar…..Tiene bemoles que un contador de historias se le olvide lo más importante.

Ya encima del escenario y con mis amigos y familia organizando el pequeño catering para los asistentes, los nervios se fueron apaciguando. Frente a todos y junto a mi querida amiga y presentadora Sandra Gómez Moreno y como no, mi editor Guillermo, antes mencionado, el evento arrancó de la forma habitual. Ellos se presentaban y me presentaban a mí y a mi primera locura, mientras yo observaba al público y me consumía de ganas por soltar todo lo que llevaba guardando durante cuatro años en mi corazón. Fue tal el despropósito, que se me olvidó mencionar a cargo de quien corría el prólogo, de mi querida mujer y desde aquí, quiero pedirle disculpas por ello y por haberme negado en un principio en ayudarle con su elaboración. No tengo perdón de Dios, la lié mucho. Pero eso sí, le ha quedado de categoría e íntimo, lleno de todo lo necesario para recordar como nació nuestra historia de amor por culpa de este libro.

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En cierto modo, doy gracias al tiempo por haberme concedido el honor de darme estos cuatro años para apuntalar mis nervios contra las paredes de mi corazón y dejar que todos mis sentimientos fluyan abiertamente delante del público como si llevara toda la vida en esto. Ya son varias tablas las que he colocado en mi alma para contar cosas sin el famoso miedo escénico. He presentado a otros y a mi mismo, porque yo soy así, lo hago todo al revés. Saco mi segunda novela en papel, antes que la primera.

La presentación fue, a mi modo humilde de ver: fresca, entrañable y llena de pequeños toques de humor con la ayuda de mi mujer, porque mi memoria desvaría y cuando empecé a contar un poco de la tercera novela que ya está acabada, ¡¡ZASCA!!, metí la pata. Ella me corrigió entre las risas de los presentes y entre eso, y mis locuras, fue una mañana muy bonita. Sobre todo entre la melodía de fondo de los niños concentrados en el evento y a mi pequeña princesa Naya, gateando por el suelo. Sin olvidar a mi princesa Nerea, la mayor, la confidente de todas mis locuras antes de plasmarlas en papel.

Después de mi interminable “Chapa” a los presentes, llegó el turno de las preguntas, algo que me encanta y que disfruto en demasía. Empezó Guillermo, luego Sandra y por último los más importantes, el público. Respondí sobre mis nuevos proyectos, mi confianza frente al público pasados los años, mis sensaciones durante la escritura de esta novela y sobre todo, su historia y al fin y al cabo, mi historia, pues como digo siempre: LLAMADA DE SANGRE es yo. Con un batiburrillo de mis sentimientos, frustraciones, sueños y sobre todo, mis experiencias tras un libro o frente a una pantalla de cine. Una novela que no deja indiferente y que cataloga mi estado mental de loco de atar.

La firma fue tan especial, que no tengo palabras. Dediqué libros a todo tipo de personas, incluso a tres niños maravillosos, los de mi compañero Iñigo. Cada firma distinta y sobre todo contando y tratando de llegar al corazón del lector y agradecer enormemente con ese gesto su apoyo y visita.

No os voy a engañar, me falló muchísima gente. Casi todos por razones de peso, los cuales se molestaron hasta pidiéndome disculpas por mensajes privados. Del resto, prefiero no hablar, ellos saben que por mi parte ya me cansé y todo mi apoyo se irá desvaneciendo con el mismo ímpetu que su interés y cariño por mí. Es triste ver y ser testigo de cosas así, pero yo me quedo con las personas que me acompañaron y me hicieron sentir el hombre más feliz del mundo.

Una vez finalizada la firma, el encuentro con todos fue tan bonito que se prolongó a la salida, tomando una copichuelas y charlando de todo un poco. Un día para recordar y para agradecer que no todo en la vida es malo a través de las redes. Ojalá los kilómetros, los madrugones y el dinero invertido en venir a verme y llevaros un ejemplar de LLAMADA DE SANGRE, os merezca la pena con su lectura. SOIS DEMASIADO GRANDES PARA MI CORAZÓN.

OS QUIERO.

Óscar Lamela Méndez

FOTOGRAFÍA: El público asistente.

Reseña de “Asomados al vacío” de Manuel Osuna

Cómo es mi web y hago lo que quiero, me voy a permitir el lujo de saltarme mi protocolo interno y le voy a dar prioridad a esta reseña, antes que a uno de mis ídolos, como ya sabéis. Así que señor Follet, espere sentado. Hay gente con mucho talento dando golpes poquito a poco tras la puerta del éxito y, para mí, una vez más, Manuel Osuna lo ha conseguido.

Hace ya unos años, reseñé en este mismo rincón, su libro de relatos “Laberintos” y pudisteis comprobar mi satisfacción tras su lectura. Pues debo decir que “Asomados al vacío”, la nueva novela de este querido escritor fuenlabreño, no le hace ascos a sus predecesoras. Cómo os dije en la presentación que hizo hace unos meses en su ciudad natal, esta historia es la primera de su colección y la saca ahora con una maceración en el tiempo muy apropiada.

“Asomados al vacío” es muy peculiar, pues según dicta la gama de personajes que en ella salen, se podría catalogar como juvenil, pero conforme la vas devorando, debes de meterle un +18 , según los puritanos, pues su grado de sangre está lleno de pinceladas “Kingnianas” (permitirme la palabra inventada). Vamos con una pequeña sipnosis, sin destripar mucho la historia:

Años 80, un grupo de alumnos de la clase de 8º B de un colegio cualquiera, se van de excursión en un autobús a visitar un anfiteatro. Lo que iba a ser un viaje cultural y de desconexión de las tediosas clases, marcará un antes y un después en la vida de todos.

Todos hemos estado en una clase de ese tipo, aunque ahora sea la ESO. Aquí es donde juega un papel primordial, la marabunta de personajes que conforman esa clase y que le da a la novela esa frescura y agilidad necesaria para que me la haya bebido en doce días y a sorbos pequeños, para degustarla…aunque si hubiera tenido más tiempo, la habría devorado en poco menos de dos días. Es muy fácil de leer, Manuel maneja el lenguaje como nadie y le da a cada personaje su entonación y personalidad marcada.

El protagonista se llama Ángel y comienza la historia con una decisión crucial y que da título a esta historia, ya lo entenderéis. Por supuesto, están todos los clásicos de una clase del colegio: El chulo malote y su pandilla de secuaces, el gordo acomplejado, el religioso o puritano, la niña borde y guapa, el pelota y una sucesión infinita de personajes típicos de la fauna estudiantil, cuyas connotaciones humorísticas salpimentan el libro con mucha alegría y entretenimiento a raudales.

La trama principal y de la que no os puedo contar nada, pues os jodería el libro, está muy bien hilada y llena de bastante sentido, sin ningún “fleco” mal colocado. Las descripciones sangrientas son muy apetitosas, que queréis que os diga, soy un confesado sádico literario. Los que me habéis leído lo entenderéis y podréis dar un voto de confianza a esta novela. Me lo he pasado muy bien y eso es lo único importante cuando uno lee, no utilizar un libro para dormir y sentir que te has gastado el dinero en algo que ha merecido la pena.

Solo os daré un dato más, Manuel juega brillantemente con nosotros hasta la última frase del libro (a mí me dejó helado y la saboree como si fuera el mejor chocolate del mundo). Aposté por un final así, y de hecho, se lo dije a mi mujer: “Cómo sea lo que me imagino, este libro va a ser la po…” y sí, lo ha sido. Así que aquellos que no hayáis leído a Manuel o tan siquiera lo conozcáis, ya os estoy dando suficientes datos para no perder más el tiempo y haceros con un ejemplar de “Asomados al vacío”.

Enhorabuena, querido amigo. Sigue así, porque estoy convencido de que en Fuenlabrada, tenemos a nuestro Stephen King español.

Mi nota es de un 8 sobre 10.

http://editorialcirculorojo.com/asomados-al-vacio/

http://http://editorialcirculorojo.com/laberintos/

http://https://www.facebook.com/manuel.osuna.7169?ref=br_rs

http://http://www.manuelosuna.es/

http://http://ravenswoodbooks.blogspot.com.es/2015/11/hollywood-boulevard-microrrelatos-de.html

Presentación de “Asomados al vacío” de Manuel Osuna

Después de una semana dura de trabajo y el día a día con Naya, es bueno un par de horas de desconexión y más si son alrededor de la literatura. Cabe decir, que si es en la presentación de un amigo al que no ves desde hace mucho, mejor que mejor. Manuel Osuna es de esos hombres que engañan con su aspecto de buena persona, pues detrás de su pluma, esconde un genio con mucho genio y con las dosis necesarias de sangre y humor… como a mi me gusta. Hace unos años, reseñé en esta web su primer libro “Laberintos”, libro que os vuelvo a recomendar por sus divertidísimos relatos,tan originales como llenos de suspense. Pero hoy toca hablar de “Asomados al vacío”, su tercer libro y una novela que pronto me beberé.

   

Aunque soy contrario a cualquier tema relacionado con la tauromaquia, os pido que me permitáis hacer un símil ideal para esta ocasión. Este pasado viernes, Manuel Osuna se lanzó al ruedo a pecho descubierto, el solo se enfrentó a su público y el solo nos explicó, sin destripar mucho (como debe ser) lo que nos vamos a encontrar en su novela. Habló de varios de sus personajes y nos situó la historia en los magníficos años ochenta, la juventud y niñez de alguno de los que me seguís.

Tras él, se posaba la portada de su novela, rodeada de varios de sus conocidos y magníficos montajes, de los que he sido “víctima” con mi novela también (gracias de nuevo por ellas, amigo). Artistas posando con su novela y destacando su ferviente amor por el cine, el cual, también destacó como guiños en su nueva historia. Apoyado por sus familiares y amigos, contó varias anécdotas del proceso creativo, entre ellas, la curiosidad de haberse encontrado por la calle a personas que eran idénticas a los personajes creados por su imaginación…..si a mi me pasará eso, saldría corriendo, os lo aseguro.

Afirmó confesar sus nervios previos, pero en mi humilde opinión, no se notaron para nada. Manuel ha nacido para esto y su talento lo demuestra con creces. Tras su presentación, vino la ronda de preguntas del público, en las que afirmó tener una idea para su siguiente libro, la confesión de que esta novela estaba escrita desde hacia mucho tiempo y la cambió un poco con respecto a la original y sobre todo, que vamos a disfrutar mucho de ella. Yo no lo dudo.

La firma de ejemplares cerró el acto y las fotos se sucedieron como es lógico. Todos querían tener un recuerdo del momento junto al este genial autor fuenlabreño. Yo, evidentemente, no iba a a ser menos y me llevé su agradecimiento (que para mí fue un placer asistir), una bonita de dedicatoria y la foto de rigor.

Te deseo mucha suerte, amigo y espero que muchos…..Se asomen al vacío.

Óscar Lamela Méndez

Fotografía: Óscar Lamela Méndez

NADAREMOS CONTRACORRIENTE SIEMPRE

Ha pasado una semana. Me había jurado a mi mismo el no ponerme delante del teclado y hacer esto, pero como ya sabéis, mi amigo Hyde no me deja tranquilo y finalmente, he cedido ante sus deseos. Siete días mirando a mi niña de tan solo nueve meses y tratando, a pesar de reflejar con crudeza en mis historias estos temas, de atar en corto a mis demonios e intentar sacar al humano que llevo dentro y que me robó ese monstruo que dejó el mar con un pececito menos.

Iker Jiménez lo dijo, no me voy a apropiar de su afirmación: “Todo el futuro de la humanidad, puede estar contenido en un solo niño”. La luz de mundo, como decía Feliz Rodríguez de la Fuente. El alma de este país, se ha roto en mil pedazos y las personas buenas de este rincón, hemos sentido el vació, como padres o sin serlo, pues los niños son lo único que nos ata a nuestra humanidad y a esa niñez que yo me niego a perder.

Esa inocencia ha desaparecido durante años en muchos y después de estos días, lo he comprobado. Ellos no se dan cuenta, mientras tienes que escuchar frases estúpidas como por ejemplo: “Todos los días mueren niños en el mundo”. ¿Pretendes quitarme mi dolor o escusar tu inhumanidad al no darle importancia a lo ocurrido? ¿No te das cuenta que con eso lo único que consigues es normalizar un hecho deleznable? Ningún niño o niña, es más importante que otro, todos son sagrados. Gabriel nos ha tocado de cerca y mucho más por los hechos. Muchas gente afirmaba saber desde el principio que fue ese ser, al que yo no puedo calificar como persona, y si os soy sincero, no sé lo que haría si la tuviera delante. Lo que si pido, ruego y exijo como padre, es que esos monstruos, a esos que con toda las de la ley, se afirma su culpabilidad, se les de lo que se merecen. Y ¿Qué se merecen?, podréis preguntarme. No sé si la muerte sería buen castigo, ya que Gabriel no está y ese ser seguirá respirando en una cárcel, mantenida por nosotros. ¿Encerrada de por vida?, por supuesto, que nunca más vea un amanecer a orillas del mar, como tampoco lo hará nuestro “Nemo” almeriense.

Como contador de historias, sobre todo de un estilo bastante crudo, se me ocurren mil maneras de hacer sufrir a ese monstruo, pero no sirve de nada sacar a mis demonios y rebajarme a su nivel. Con este artículo, solo quiero reflejar mi pena, mi impotencia, mi dolor, mi solidaridad con la familia, pero sobre todo lo dicho antes, la necesidad imperiosa de proteger con la ley a la luz de nuestras vidas, los seres más sagrados del universo, los niños.

Chicho Ibañez Serrador lo dijo en una ocasión: “¿Quién puede matar a un niño?. Simple y llanamente, un “Sin alma”. Quizás sea por eso, que los que tenemos alma, retengamos ese lado oscuro que nos invade el corazón al ver, escuchar y leer estas cosas. La lección dada por la madre de nuestro pececito, me hizo llorar desconsoladamente el otro día. Iba conduciendo la furgoneta de la empresa, de camino a una gasolinera, puse la radio y estaba la Cope, con Carlos Herrera. Ella solo pedía algo y a pesar de intentar ponerme minimamente en su lugar, sin conseguirlo, ella me dio la clave para ser mejor persona, para seguir siendo humano. Llenemos el mundo de buenas palabras, de mensajes de amor y no dejemos que el mensaje de odio propagado por esos monstruos, nos ganen la batalla. No hay mayor victoria contra el mal, que ignorarlo. Dejemos que se pudra en el olvido, pero sin olvidar nuestro cometido: vivir por y para la sonrisa de los niños.

Por otra parte, quiero denunciar por millonésima vez, lo que clama el pueblo. La ley no existe, bueno sí, para los ricos, los “coronados” por la gracia de Dios y sobre todo, para lo asesinos. Aquellos como “El chicle” que mata a una joven y se ríe en nuestra cara, diciendo que en unos años esta fuera de nuevo, o aquellos que han  reincidido una vez fuera. Matar el fácil en este país y esta puta justicia de mierda se lo está sirviendo en bandeja a estos desgraciados. Matas a una chica en San Fermines y a los 9 años sales a la calle y colocado en un puesto de trabajo, cuando hay gente que lleva años buscando un trozo de pan para dar a sus hijos. O mejor, matas a alguien, te escondes durante 20 años y si no te pillan, el asesinato a prescrito….¿El dolor de una familia también prescribe, malditos bastardos? ¡¡BASTA YA!! Ya esta bien, de reírse del pueblo de mil maneras y formas distintas. Corrupción, recortes en todos lo ámbitos, incluidos a nuestro mayores y sus pensiones, y para colmo el libre albedrío para dejar que unos psicópatas maten o violen a su antojo a nuestros seres queridos, menores y adultos.

¿Que sociedad es esta? Estamos dejando que nos gobierne la desinformación y la agudeza de unos cuantos. Nuestro único objetivo en la vida es el consumismo y dejar que este, nos absorba el cerebro para no pensar en nada más que en tener una casa más grande, un coche más grande, una televisión inmensa donde nos succionen el cerebro con sus ideas y olvidar las nuestras.

Es por ello, que cada día veo menos televisión y paso mis días entre series, películas y sobre todo libros. Nadie va a consumir mi cerebro, nadie me va a impedir decir lo que pienso, nadie me va a robar mi libertad.

Aquí, bajo la sombra de mis propios miedos, seguiré luchando por ver su reflejo cada día de mi vida y luchar porque su sonrisa, la de su hermana y la de su madre, no se borren nunca de mi corazón.

LUCHEMOS POR EL ÚNICO FUTURO DE LA HUMANIDAD: LOS NIÑOS Y NIÑAS DEL MUNDO.

SIEMPRE NADAREMOS CONTRACORRIENTE, POR TI Y POR TODOS, NUESTRO ETERNO PECECITO. D.E.P GABRIEL.

Óscar Lamela Méndez

Presentación del poemario “Desnudando el ayer” de Cristina Abella Jover

Hay momentos en la vida de las personas, tan cruciales, que si por un instante, dejas escapar la posibilidad de ser fiel a ti mismo, con el tiempo sientes que has fallado a tu verdadero yo. Hace unos años yo me subí a un tren desconocido, que llevaba a varios pasajeros hacia un mundo llamado LETRAS, del que aun no he conseguido bajar. Es por ello, que hoy me siento el hombre más afortunado del mundo, pues en ese trayecto conocí a una de las mujeres más increíbles de mi vida. Una persona, una “hermanita” a la que quiero con locura, pero sobre todas las cosas, de la que me siento más orgulloso por poder ser su amigo.

                       

 

Cristina Abella Jover, por encima de todo, de su evidente belleza exterior e interior, de su talento y todo lo demás, para mi es una luchadora. Una guerrera y el ejemplo a seguir por muchas mujeres. Los que la conocemos, sabemos por todo lo que ha pasado y aún así, siempre está en la brecha, incluso para ti, cuando estás hundido en la mierda. Dicen que quien tiene una amigo, tiene un tesoro; yo os puedo afirmar, que quien tiene a Cristina, tiene un reino.

El pasado sábado y después de incontables luchas con su particular Hyde, Cristina nos abrió por fin su alma y se tiró de cabeza al mundo de la literatura en solitario y sin paracaídas. No pudo hallar mejor manera de hacerlo, pues creo personalmente, que no hay nada más valiente que una poetisa o un poeta. Su libro, su pequeño bebé, su poemario es el claro ejemplo. “Desnudando el ayer” engloba alrededor de 50 poemas. No solo del ayer, sino del hoy. Quien la conoce, sabe que este libro es cien por cien su corazón, tierno, lleno de magia, inundado de verdad y tallado de arte.

                 

No os dejéis engañar por el tamaño, ya conocéis el dicho. Su esencia rompe con todo, porque ella rompe con todo. Mi amistad la rompió desde el primer día y la tendrá en trocitos alrededor de su piel, cuantas veces quiera.

La presentación fue como tenía que ser, emocionante, viva y llena de amor, amor por Cristina. A su derecha, nuestro querido editor, pero sobre todo amigo, Guillermo de los Mozos, el creador de nuestros sueños literarios con la editorial Diversidad Literaria. Y a su izquierda, una persona muy especial para ella, la culpable principal de que estuviera allí aquel día, su antigua tutora y profesora, Mayte Aguado.

                

El salón de actos de la biblioteca Manuel Alvar, a rebosar, incluso, gente de pie. El ambiente repleto de los nervios de la escritora, la emoción de su familia y el orgullos de sus amigos. Guillermo hizo las veces de presentador, como siempre con su granado desparpajo y tablas, Cris resoplaba, jugaba con sus manos y tras una breve introducción, la escritora dio las gracias a todos y presentó a su amiga. Aquí llega el momento recordado por todos. A Mayte le invade una emoción tan grande, que después de unos minutos de ánimos, lágrimas y aplausos, consigue decir todo lo que fue, lo que es y lo que será para ella Cristina.

Le toca a la protagonista. Y sinceramente, se queda con todos nosotros. No muestra un ápice de nerviosismo y expone tras su rostro serio y concentrado, lo que es para ella estar rodeado de su gente y presentando a su pequeño sueño de tinta y sangre. Tras recitar varios poemas, Guillermo toma el testigo de nuevo y le propone una mini-entrevista en la que finalmente, participamos algunos de los autores que allí nos encontramos. Un giro ideal para el evento, que lo dotó de una frescura necesaria en estos casos. Las risas, las anécdotas y los proyectos futuros salieron a la palestra y las preguntas del público, entre los que me incluyo, que hice de fotógrafo improvisado, sirvieron para lanzar nuevos retos a la autora. Retos que recibió con valentía y prometió crear algún día.

  

Allí mismo, delante de todos, le dije todo lo que pensaba, y no sé si ella ya lo sabía. Cristina, el mundo está delante de ti para que te lo comas a bocados, porque con tu talento, todo es posible.

Y para terminar, el momento más especial de un escritor, la firma de libros. Mucha, mucha gente se llevó un ejemplar dedicado por Cristina y junto con el recuerdo fotográfico de mil momentos, su corazón no ha parado de decir gracias desde el pasado sábado. Sin embargo, yo, desde aquí, te doy las gracias personalmente por: Ser más que una amiga, por todas tus virtudes y defectos, por tu gigantesco corazón, por tu amor por la vida y por luchar sin descanso por tu felicidad, que es la de todos nosotros.

              

Gracia por regalarme tu sonrisa todos los días, sobre todo en mis oscuridades.

Te quiero. Muchísimas felicidades.

Fotografía: Óscar Lamela Méndez