Presentación del poemario «Desnudando el ayer» de Cristina Abella Jover

Hay momentos en la vida de las personas, tan cruciales, que si por un instante, dejas escapar la posibilidad de ser fiel a ti mismo, con el tiempo sientes que has fallado a tu verdadero yo. Hace unos años yo me subí a un tren desconocido, que llevaba a varios pasajeros hacia un mundo llamado LETRAS, del que aun no he conseguido bajar. Es por ello, que hoy me siento el hombre más afortunado del mundo, pues en ese trayecto conocí a una de las mujeres más increíbles de mi vida. Una persona, una «hermanita» a la que quiero con locura, pero sobre todas las cosas, de la que me siento más orgulloso por poder ser su amigo.

                       

 

Cristina Abella Jover, por encima de todo, de su evidente belleza exterior e interior, de su talento y todo lo demás, para mi es una luchadora. Una guerrera y el ejemplo a seguir por muchas mujeres. Los que la conocemos, sabemos por todo lo que ha pasado y aún así, siempre está en la brecha, incluso para ti, cuando estás hundido en la mierda. Dicen que quien tiene una amigo, tiene un tesoro; yo os puedo afirmar, que quien tiene a Cristina, tiene un reino.

El pasado sábado y después de incontables luchas con su particular Hyde, Cristina nos abrió por fin su alma y se tiró de cabeza al mundo de la literatura en solitario y sin paracaídas. No pudo hallar mejor manera de hacerlo, pues creo personalmente, que no hay nada más valiente que una poetisa o un poeta. Su libro, su pequeño bebé, su poemario es el claro ejemplo. «Desnudando el ayer» engloba alrededor de 50 poemas. No solo del ayer, sino del hoy. Quien la conoce, sabe que este libro es cien por cien su corazón, tierno, lleno de magia, inundado de verdad y tallado de arte.

                 

No os dejéis engañar por el tamaño, ya conocéis el dicho. Su esencia rompe con todo, porque ella rompe con todo. Mi amistad la rompió desde el primer día y la tendrá en trocitos alrededor de su piel, cuantas veces quiera.

La presentación fue como tenía que ser, emocionante, viva y llena de amor, amor por Cristina. A su derecha, nuestro querido editor, pero sobre todo amigo, Guillermo de los Mozos, el creador de nuestros sueños literarios con la editorial Diversidad Literaria. Y a su izquierda, una persona muy especial para ella, la culpable principal de que estuviera allí aquel día, su antigua tutora y profesora, Mayte Aguado.

                

El salón de actos de la biblioteca Manuel Alvar, a rebosar, incluso, gente de pie. El ambiente repleto de los nervios de la escritora, la emoción de su familia y el orgullos de sus amigos. Guillermo hizo las veces de presentador, como siempre con su granado desparpajo y tablas, Cris resoplaba, jugaba con sus manos y tras una breve introducción, la escritora dio las gracias a todos y presentó a su amiga. Aquí llega el momento recordado por todos. A Mayte le invade una emoción tan grande, que después de unos minutos de ánimos, lágrimas y aplausos, consigue decir todo lo que fue, lo que es y lo que será para ella Cristina.

Le toca a la protagonista. Y sinceramente, se queda con todos nosotros. No muestra un ápice de nerviosismo y expone tras su rostro serio y concentrado, lo que es para ella estar rodeado de su gente y presentando a su pequeño sueño de tinta y sangre. Tras recitar varios poemas, Guillermo toma el testigo de nuevo y le propone una mini-entrevista en la que finalmente, participamos algunos de los autores que allí nos encontramos. Un giro ideal para el evento, que lo dotó de una frescura necesaria en estos casos. Las risas, las anécdotas y los proyectos futuros salieron a la palestra y las preguntas del público, entre los que me incluyo, que hice de fotógrafo improvisado, sirvieron para lanzar nuevos retos a la autora. Retos que recibió con valentía y prometió crear algún día.

  

Allí mismo, delante de todos, le dije todo lo que pensaba, y no sé si ella ya lo sabía. Cristina, el mundo está delante de ti para que te lo comas a bocados, porque con tu talento, todo es posible.

Y para terminar, el momento más especial de un escritor, la firma de libros. Mucha, mucha gente se llevó un ejemplar dedicado por Cristina y junto con el recuerdo fotográfico de mil momentos, su corazón no ha parado de decir gracias desde el pasado sábado. Sin embargo, yo, desde aquí, te doy las gracias personalmente por: Ser más que una amiga, por todas tus virtudes y defectos, por tu gigantesco corazón, por tu amor por la vida y por luchar sin descanso por tu felicidad, que es la de todos nosotros.

              

Gracia por regalarme tu sonrisa todos los días, sobre todo en mis oscuridades.

Te quiero. Muchísimas felicidades.

Fotografía: Óscar Lamela Méndez

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